Abogados de Moca

Abogados de Moca: Dorito Acosta

 

Claudio Isidoro Acosta García (Dorito)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Dorito Acosta fue un pimentoso y jacarandoso abogado mocano. Tuvo una época de esplendor en los afanes de los tribunales y en los corrillos sociales mocanos, por su demostrada afición al piropo galante, a las damiselas del momento.

Como abogado fue un hábil penalista que conocía los vericuetos del código y los blandía como una acerada espada en sus debates y argumentaciones, con habilidad y aciertos. Entendía bien la materia penal, la cultivo y la ejerció, pudo haber sido un vensado maestro de la misma pero careció de dos atributos: estudio y organización.

Sus luchas en los tribunales era la rutina aprendida y dominada con facilidad. Conocía materias penales al más mínimo detalle, por ejemplo, sus argumentaciones alrededor de la “legítima defensa” eran de una elevada elocuencia, que en muchos casos le valió la absolución de sus defendidos.

Dorito vivió en las entrañas del pueblo, era popular y querido por los suyos. De trato sencillo y humano.

Siempre con una sonrisa en los labios y con su predilecta exclamación “MARAVILLA”. Para él, el saludo más cordial, para un amigo y aun para un desconocido era “¿Qué dice esa maravilla?”. En si el mundo que le rodeaba estaba lleno de maravillas y él en el centro de ese mundo constituía una maravilla negra.

Fue compañero de oficina de su inseparable amigo Artañan Pérez Méndez. Fue un juez de Primera Instancia en Moca donde dicto sentencias celebres por la rectitud con que asumía el rol de juzgar con independencia y apego a la ley.

Como fue el caso del famoso descargo a uno de los acusados de la muerte de Marino Abreu y Pedro García Monclus “Pedro, el loco” en un momento de gran expectación política.

Fue juez de la Corte de Apelación de Santiago, donde laboro y demostró su integridad de juez de probo y competente.

En una ocasión llevo un asunto a los tribunales en compañía de su colega Antonio Frías quien tuvo que abandonar el estrado para atender otro asunto urgente en la ciudad de Mao. Dorito culmino con la gestión profesional y al terminar cobro los honorarios que debía compartir con Antonio Frías.

Ese día había sido invitado por el amigo Tito Viñas quien administraba los negocios en San Francisco de Macorís y había preparada un asombroso plato de hicoteas al vino. Dorito nos invito al doctor Alejandro Brito y a un servidor para que le acompañáramos a disfrutar de su delicioso bocadillo.

En San Francisco de Macorís después del almuerzo nos fuimos al restaurant de los chinos donde compartimos unas cuantas cervezas con nuestro amigo Pilia Moreno y Emil Esmurdoc, encuentro que se prolongo hasta pasado de las 6 de la tarde.

A esa hora emprendimos el viaje de regreso a Moca. Viajábamos con mucho cuidado pues el vehículo de Alejandro Brito tenía problemas con el alumbrado delantero. A las 9 en punto al fin llegamos a Moca pasamos a dejar a Dorito en su casa y al acercarnos a la puerta nos salió al encuentro completamente alterada, su esposa Conchita, se acerco y le dijo: “Dorito, Antonio Frías no me ha dejado tranquila durante toda la noche, llamando y preguntando por ti, y un dinero que tú tienes que entregarle, el está en el club y ve y llévale ese dinero para que no vuelva a insistir”.

Dorito sonrió y le dijo:” Cálmate, yo estoy muy cansado y resolveré eso mañana”.

Al día siguiente en la puerta del Tribunal se encontraron Dorito y Antonio, Dorito de malhumor le dijo:”Coño Antonio, la vaina tuya, desesperaste a mi mujer llamando por teléfono para que te diera los 20 pesos que te corresponden a ti del trabajo que hicimos ayer, toma tus 20 pesos”, y le extendió el billete de esa denominación. Antonio Francisco lo recogió y le dijo:”A dio’ Manodoro ¿y cuando ha visto usted que los cuartos de los abogados deben de amanecer en otros bolsillos que no sean los de uno? ¿Y si

a usted le pasaba algo en el camino, usted cree que la hermana Concha iba a reconocerme esa deuda?”.

Dorito lo miro, sonrió y le dijo:”no puede negar que eres hijo de Marcelino Frías”.

 

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El autor

José Abigail Cruz Infante

José Abigail Cruz Infante

Nació en Santiago de los Caballeros. Casado. Residente en Santo Domingo.

Graduado Magna Cum Laude en Derecho. Parlamentario por varios años representado su provincia Espaillat en el Senado y la Cámara de Diputados. Ha sido Secretario de Estado y vicepresidente del Parlamento Latinoamericano. Miembro del Consejo Consultivo de FOPREL.

Escritor de varios libros sobre Moca. Director Administrador del blog Mocanos.net.