Cosas de la Era de Trujillo

Algunos crimenes de la Era de Trujillo9, El Filoreto. ( 6 )

Asesinato del el Filoreto, en Moca.

Un misterioso crimen que aun no ha sido explicado suficientemente claro historicamente.

El Filoreto, el filoreto, nombre con reminiscencia poética; suena extraño, exótico, con sabor a misticismo y a un éxtasis sobrecogedor. Nadie conoce ni dice nada sobre este mítico personaje que habitó en las estribaciones de la loma de Jamao en la parte sur oriental de la provincia Espaillat, Moca. El misterio comienza con su nombre, por qué “filoreto”; era nombre real o seudónimo adquirido por alguna razón o necesidad de ocultar su verdadera personalidad.

En Moca muchas personas conocieron de su existencia y muerte, pero un velo de silencio ha cubierto este episodio desconocido por el resto de país. De las personas que conocieron la historia del Filoreto, casi todas están muertas, pero si hablaron a sus descendientes o amigos, algo queda todavía, bajo el manto del más impenetrable velo de silencio cómplice. Es como si se ocultara una gran verdad o se temiera un castigo por revelar un secreto prohibido.

Le oí hablar en tono bajo y reservado a Julio Guzmán Bencosme como el que cuenta una historia llena de misterio y prohibición. Recuerdo solo pasajes comunes de una visión generalizada acerca del personaje, pero con cuidado de hablar de su fin trágico ni del origen de su desgracia. Luego supe que otras personas conocían detalles de la muerte y sus causas, pero nunca pude cuestionar esas personas y finalmente se fueron de este mundo con su secreto en el pecho. Es ahora con relación a esta serie de artículos que he podido retomar el tema apasionante del Filoreto. Indagando por allá y por acá, logré conseguir una entrevista con la distinguida mocana señora Gilda Schott de Padovan amiga cordial, gentil y gran conocedora de altos secretos e interioridades de la vida pública nacional de los últimos sesenta años de vida política y religiosa.

Al conocer el interés en el tema, doña Gilda me recibió en su casa de Moca donde conversamos por espacio de dos horas sobre este tema y otros de tanta importancia como el caso del Filoreto. Ella conserva su memoria lúcida, brillante y con una agilidad increíbles. Todos los momentos que vivió en su infancia y adolescencia, así como, sus conversiones con su madre doña Estela Michel vda. Schott, Gilda los conserva como si fuera una película que puede exhibir en cámara lenta, según las necesidades del relato. Al momento de abordar el tema se le encienden los ojos y su mirada cobra un brillo especial, remonta su fresca memoria y escarba en los vericuetos del pasado para decirme: “Sí conocí al Filoreto y su esposa”.

Ella, niña junto a sus hermanos y hermanas se impresionaban con la presencia de este personaje en su hogar, pues su padre recibía frecuentemente a los conancionales alemanes que vivían en la colonia de Jamao. “Era alto, blanco con el pelo largo, le llegaba hasta el hombro “. De la esposa nos dice: “Ella era una bellísima mujer”, “Ambos montaban a caballo y hacían una pareja impresionable”. “Los recuerdo vívidamente, pues su imagen fue inolvidable para mi”. Conversaban con mis padres, sobre diferentes temas y se le sabía un hombre muy preparado”.

El Filoreto hablaba varios idiomas, era médico y conocía de botánica, geografía, mineralogía y otras disciplinas del saber humano. No se puede precisar con exactitud la fecha de la llegada a la zona cordillerana de Moca. Estableció una especie de colonia abierta y libre donde se practicaban los principios del comunismo primitivo. Se cuenta que realizaba operaciones quirúrgicas con técnicas avanzadas y grandes aciertos devolviéndole la salud a pacientes que habían sido desahuciados por otros médicos, especialmente, de Santiago de los Caballeros. Era de origen judío-alemán y su esposa se llamaba Marling. Tuvieron descendencia, que creo aun viven en Santo Domingo.

Según cuenta Gilda Schott, después de su instalación en la loma, El Filoreto escribía a Alemania dando cuenta de su nueva residencia, describiendo el lugar como un sitio paradisíaco. El hablaba de la exuberante vegetación, las aguas cristalinas de sus ríos, la riqueza de sus bosques, y sobretodo de los ricos yacimientos de minerales que se encontraban allí. Señalaba las ventajas del clima y ponderaba el ambiente maravilloso que se respiraba en ese lugar. Atraído por esos escritos llegaron a la colonia de Jamao varias parejas de alemanes, que no conocían al Filoreto, pero habían tenido conocimiento de sus escritos sobre lugar . De los recién llegados algunos enfermaron de paludismo y tuvieron que retornar a su Alemania de origen; otros se quedaron poblando la colonia hasta la muerte del creador de la misma.

Su muerte se puede situar entre el año de 1934 y 1936, se desconoce donde fueron enterrados sus huesos. Carlos Urlich, un sobreviviente de la colonia, narraba la forma en que mataron al Filoreto. Una tarde se presentaron a la casa tres individuos desconocidos, dos se adelantaron a la puerta de entrada y el otro se quedó en la afuera. Le preguntaron a Carlos “ ¿Tu eres el Filoreto”, “no”, respondió el interpelado; pensando que se trataba de personas en busca de auxilios médicos, no obstante su aliento y talante de estar bebiendo alcohol, le dijo, “puedo buscarlo”, entró a la casa y enseguida salió El Filoreto, que fue recibido con una descarga de varios disparos por los dos individuos. Cayó mortalmente herido en la puerta de entrada de la casa.

Años después, Carlos Urlich decía amargamente, “si hubiera sabido que era para matarlo digo que El Filoteo era yo, para que él no muriera”. Así era la devoción que tenían los miembros de la colonia a su guía y orientador. Era un líder entre los suyos. ¿Qué secretos conocía El Filoreto que indujo a su muerte? ¿Tenía instrumentos para detectar los yacimientos minerales de que hablaba en casa de los Schott? Gilda dice que en una ocasión le preguntó a su padre como ese señor sabia de esas cosas que contaba y su madre, doña Estela le respondió “seguro tiene equipo para estudiar esas cosas de las que habla”.

A la hora de la muerte del Filoreto la colonia se quedó solo con la viuda y sus hijos. Unos se fueron a Santiago, como Hanmas y su esposa Grenchy, igualmente que Lothis. El ya mencionado Urlich se refugió en Moca y vivió por muchos años en la villa del Viaducto, donde se le conocía como un trabajador y eficiente músico, sabía de todo y a todos le prestaba sus servicios. La historia del Filoreto se cubrió de un manto de misterio. El temor propio de la dictadura permitió que de eso no se hablara y por años permaneció en silencio. Se tejieron varias hipótesis sobre la causa de la muerte del personaje: El celo profesional que despertó en circulas médicos del Cibao su intervenciones quirúrgicas que le ganaban una legión de seguidores. Otros hablaban de las intrigas a que fue sometido por intereses varios de lugareños y vecinos, otros señalan como causa eficiente de su muerte la decisión de Trujillo de frenar ese auge de una colonia que practicaba el comunismo primitivo, en su feudo territorial. La forma del crimen, el silencio que cubrió, la falta de una acción judicial y el temor difundido en la región sobre esa muerte, no deja dudas para afirmar que la mano de Trujillo estuvo en ese crimen, bien sea, por inducción o por decisión propia.

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El autor

José Abigail Cruz Infante

José Abigail Cruz Infante

Nació en Santiago de los Caballeros. Casado. Residente en Santo Domingo.

Graduado Magna Cum Laude en Derecho. Parlamentario por varios años representado su provincia Espaillat en el Senado y la Cámara de Diputados. Ha sido Secretario de Estado y vicepresidente del Parlamento Latinoamericano. Miembro del Consejo Consultivo de FOPREL.

Escritor de varios libros sobre Moca. Director Administrador del blog Mocanos.net.