Abogados de MocaMoca

Aquí esta, un conocido y hábil abogado de Moca.

Alejandro de la Cruz Brito y Ventura fue un peculiar abogado de Moca, que construyó su propio estilo y forma de ejercer la profesión de abogado, hasta  la hora de su sentida muerte acaecida en el año 2006, mantenía bufete abierto y una no despreciable clientela, ya que era el único togado de los del número de Moca que ejercía a domicilio.

Era esa su especialidad: no esperar que los clientes fueran a su oficina, sino hasta visitarlos en sus propias casas.

No llegó a ser un destacado penalista, ni civilista, ni experto en tierras, pero sí era un litigador afanoso, con grandes recursos escénicos que ponía en aprietos en estrados a cualquier letrado con especialidad. Su figura y estampa contribuían a ese especial estilo del famoso “Cojo Brito”.

Abogado de vocación y de modo de vida, siempre vivió de la toga. Pues él no tenía “platanares, chivales o vacales”, como solía decir  refiriéndose a otros colegas que poseían fincas o ganaderías.

Era dueño de un particular sentido del  humor,  que le acompañó toda su  vida. Hizo del humor uno de sus atributos esenciales en la construcción de su personalidad, incorporando a ésta su propia apariencia algo maltratada en lo físico -de lo que él no se curaba- más bien se autocelebraba.

Era zahorí, poseía la malicia del hombre curtido en la vida, conocía la psicología del litigante y desarrolló un amplio concepto de la condición humana. Incluso en su famosa entrevista con el dictador Rafael  Trujillo, alguna vez reseñada por nosotros, en la cual  demostró una sagacidad única. Fue un hombre que vivió  buscándosela, al filo de la navaja, bregando con colegas de más nombradía y de indiscutibles dotes intelectuales.

Él, de origen humilde y formación menos exigente, se elevó de alguna manera a la categoría de esos expertos del derecho en Moca en la segunda parte del pasado siglo, entre ellos Carlos Guzmán Comprés; los tres Antonios: Rosario, García Vásquez, y Frías Pérez; José Diloné Rojas ó Mingo Barcarcel, para sólo nombrar algunos de los ya finados. Como ellos, hizo también un nombre, y pudo levantar su extensa familia vivió exclusivamente del ejercicio profesional.

Cuando desempeñó funciones en el tren judicial se caracterizó por ser un investigador astuto, buceador a fondo del alma humana.

Buscaba en cada caso una oportunidad para poner en práctica los conocimientos de criminología aprendidos en los jóvenes años de estudios en la universidad y en las vivencias cotidianas del ejercicio y de  la vida.

Hubo un caso particular  en el cual como juez investigador puso a prueba sus dotes de lombrosiano irredento cuando, frente a un crimen que estaba apoderado, oyendo al padre de la joven cuyo novio había sido asesinado la noche anterior, hizo pasar a dicho declarante, del papel de informante al de acusado principal, pues con felina agudeza Brito Ventura descubrió, por puro pálpito profesional, el móvil primo del crimen.

No le fallo el instinto.

Así era Alejandro Brito Ventura. Su recuerdo sea timbre de orgullo para Camucha y su larga prole.

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La historia se escribió así.

El autor

José Abigail Cruz Infante

José Abigail Cruz Infante

Nació en Santiago de los Caballeros. Casado. Residente en Santo Domingo.

Graduado Magna Cum Laude en Derecho. Parlamentario por varios años representado su provincia Espaillat en el Senado y la Cámara de Diputados. Ha sido Secretario de Estado y vicepresidente del Parlamento Latinoamericano. Miembro del Consejo Consultivo de FOPREL.

Escritor de varios libros sobre Moca. Director Administrador del blog Mocanos.net.