Cosas de la Era de Trujillo

Asilo politico de Alfonso Moreno durante dictadura

Alfonso Moreno M.

Alfonso Moreno Martínez, fue un ciudadano que vivió con humildad y modestias, no obstante ser reconocido públicamente un luchador por las libertades del pueblo dominicano, que realizó sus aportes y sacrificios sin medir las consecuencias. Era parco y reacio para hablar de los episodios sobresalientes de su lucha antitrujillista.

Recuerdo la campaña electoral de 1962, las primeras elecciones libres tras la dictadura, en la cual Alfonso fue candidato presidencial del Partido Revolucionario Social Cristiano. En plena campaña sus asesores políticos le reclamaban más presencia en los medios de comunicación,  hablar de la muerte de su joven hermano sacrificado durante la Era;  que contara de su asilamiento y vicisitudes en el exterior, de su lucha en organizaciones clandestinas contra la tiranía, pero él se negaba a usar esos  hechos como temas de campaña. “No deseo volver a recordar esos amargos momentos, prefiero hablar de la necesidad de la Reforma Agraria para dar pan y tierras a los campesinos del país”.  Su partido encarnaba al momento los ideales de justicia social con libertad y la vigencia de los valores de que ahora se ha vuelto a hablar, con una plataforma coincidente con la llamada doctrina social de la Iglesia.

Así que nunca se le vio a Alfonso Moreno pasar factura por esos aportes anteriores a su regreso del exilio; contrariamente, supo dar ejemplo de integridad y vocación de servicio cuando rechazaba ofertas que le implicarían  ventajas materiales diciendo “no luché contra Trujillo para eso”. Era hombre de decisiones, dictadas por su concepto del honor y del deber.

En la reseña biográfica de Alfonso Moreno Martínez que estamos a punto de entregar a prensa detallaremos éstas y otras más de las manifestaciones de invariable postura de modestia, y humildad y civismo que adornaban su personalidad, llegando al desprendimiento, como fue su renuncia a una compra condicional al Estado Dominicano de unos terrenos en una zona industrial de SFM, para construir la instalaciones de su empresa de producción de helados, proyecto el cual así sacrificaba por el hecho de haber aceptado esos días un cargo público. Esos terrenos tendrían  hoy un valor superior a doscientos millones de pesos.

Así era este un hombre de firmes convicciones y elevados principios éticos. Desde joven militó, desafiando la dictadura, en esa fragua de hombría, decoro y valor que fue la agrupación Juventud Democrática, de mediados de los años cuarentas.  Cuando Trujillo se vió obligado a aflojar momentáneamente el rigor de su régimen .Ya fichado como desafecto no pudiendo ejercer su profesión de abogado, se dedicó a promover cultura y a enseñar  valores en su San Francisco de Macorís natal. Allí convirtió su modesto negocio de librería en escenario de práctica y vivencia de libertad y democracia.

Llega a formar parte Alfonso, en esa sociedad nordestana, del grupo de corajudos hombres respetados por su oposición frente al sistema de oprobio que dominaba el país, como fueron los licenciados Ángel Ma. Liz y Otacilio Peña Páez, el doctor Abel Fernández Simó y otros, y también  de forma activa los hermanos Moreno Martínez. Alfonso encabeza la rebelión de su familia, le siguen Luisito, Pilía y Nonono.

La juventud se sentía atraída por estas figuras que declaraban abiertamente su oposición al régimen. La lucha era desigual, con riesgo de muerte. Así el miembro más joven de la familia, Juan Antonio (Nonono) fue arrebatado en diciembre de 1958 entre las garras del terror imperante, después de ser amenazado en carta publicada en el Foro Público. Una muerte dolorosa y cruel para la familia y para la sociedad de SFM.

Alfonso sintió esa pérdida en lo profundo de su ser, pues le arrancaban al mejor de sus discípulos, en quien había depositado todas sus dedicaciones. A seguida de esta muerte Alfonso sufre un atentado que casi le cuesta la vida a él y a su hijo mayor Jaime. Los hermanos deciden atreverse más y buscar el asilo político como una salida a su situación de peligro. Alfonso inicia la gestión frente el Embajador de Venezuela, quien se decide a aceptarlo, y también a sus hermanos. De éstos uno se quedó en San Francisco diciendo que no se asilaba pues creía que su vida no corría peligro.

Alfonso Moreno
            Alfonso Moreno

Ya seguros en la embajada que le acoge, Alfonso le dice a Pilía, el hermano que se ha asilado con él: “No puedo estar tranquilo aquí, al pensar que  a Luisito lo matarán por causa nuestra, así,  es que nos vamos  a Macorís de nuevo, a buscarlo”. Salen de la embajada y convencen a su hermano de la necesidad de  asilarse, y así el día 22 de enero de 1958 son recibidos los tres como asilados políticos. A partir de ese momento se inicia una verdadera odisea para esos perseguidos del régimen. Ese mismo día Venezuela rompe relaciones con Republica Dominicana y el gobierno de Ecuador se hace cargo de los asilados. Durante un año y meses se libra una batalla diplomática para lograr que Trujillo permita la salida de éstos.

En el libro ante anunciado, biografía de Alfonso, este episodio se narra con  detalles precisos, para conocimiento  comploto de los lectores. Les espero para la puesta en circulación, un día de éstos.