Temas históricos

Carta al presidente Horacio Vasquez

 

El presidente Horacio Vásquez fue un caudillo que cautivó y fascinó a sus miles de seguidores en todo el país.

Dueño de un magnetismo personal, era aclamado fervorosamente como si se tratara de un ser mitológico.

La Virgen de Altagracia con chiva, y Horacio o que entre el mar fueron los repetidos gritos de combate que lanzaban sus adherentes y que electrizaba a las masas populares.

Vásquez, participante principal junto a Mon Cáceres y otros en el ajusticiamiento de Lilis en Moca, 26 de julio 1899, gobernó el país durante unos años cortos a principios del pasado siglo, y luego en el periodo 1924-30, a las puertas de la Era de Trujillo.

Una de las características personales del líder del Partido Nacional era su preocupada atención por mantener el contacto vivo con sus leales seguidores, no importando dónde se encontraran. Tenía compadres, amigos, servidores en todos los rincones del país.

Los recibía en la casa presidencial; los visitaba, les envía recados, pero lo más significativo era que atendía con sumo cuidado el despacho de la correspondencia que recibía en su oficina.

Montones de cartas, oficios, informes, memoradums, etc., eran contestados diariamente.

Los archivos con  las piezas de correspondencia del presidente Horacio Vásquez es un rico filón para conocer a fondo el alma del hombre dominicano y su relación con el poder público.

Entre ese abundante epistolario hemos podido bucear, en esa poco estudiada etapa de la política dominicana. Es por medio  de las cartas, informes y oficios institucionales cursados  que se logra conocer actitudes y comportamientos de la vida pública nacional que luego se han replicados con una increíble similitud, ó simplemente contrastados, como en el caso presente.

Escogemos una carta dirigida al presidente Vásquez para que puedan ver nuestros lectores cómo se actuaba en el pasado y como se actúa en el presente. En fecha abril 16, de abril del  año 1928, Horacio Vásquez recibe la siguiente comunicación.

 

General Don Horacio Vásquez,

Presidente de la República,

Ciudad.

Estimado Don Horacio:

Tengo el placer de enviarle con el  portador el par de zapatos que se empezó a cortar en su presencia el día de la reanudación de los trabajos de la fábrica de calzado, y es el primer par de zapatos que se ha fabricado y ha salido de dicha fabrica. No es del todo perfecto tal como yo hubiese deseado, pero es el principio y creo que lograremos presentar nuestros productos tan bien acabados como el calzado extranjero. Lo que sí es verdad es que

todo el material utilizado es de buena calidad y de suela producida en el país por nuestra tenería.

Con mis mejores y mis sinceros saludos reitérome de usted como siempre.

 

Muy respetuosamente, su muy atto. amigo,

 

John Abbes

 

 

Cuatro días después, es decir el 20 de abril, el señor Abbes recibió la siguiente carta

 

Señor:

John Abbes

Ciudad.

Estimado amigo:

 

Me fue grato recibir, junto con su apreciada carta de fecha 16 de abril en curso, el par de zapatos que su fabrica del Calzados comenzó a confeccionar en mi presencia el día que reanudó sus trabajos.

He encontrado muy bien presentados los zapatos enviados y por ello le expreso mis felicitaciones, junto con las gracias por esa deferente atención.

Confío en que la fábrica, como usted lo dice, irá perfeccionando cada vez más su producción, de modo que pronto puedan tener una presentación similar a la de fabricación extranjera. Mientras tanto aprovecho la oportunidad para suscribirme de usted atento S.S. y amigo

Horacio Vásquez

Presidente de la República

El señor Abbes fue el padre del Teniente Coronel John Abbes García, jefe del servicio de Inteligencia Militar el temible SIM de los años finales de la dictadura de Rafael Trujillo. De un padre extranjero, progresista y trabajador-tal vez aplatanado desde la primera intervención Norteamericana en el país-1916-1924- hubo de nacer un dominicano malvado. Curiosidades de la genética.