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El expedicionario mocano Juancito Rodríguez

General Juancito Rodríguez, organizador de dos expediciones contra Trujillo, Cayo Confites (1947) y Luperón (1949).

Nacido en Moca en 1886, era uno de los hombres más ricos del país, propietario de grandes extensiones de tierras y numerosas cabezas de ganado. En su juventud, junto a su hermano Doroteo, participó en la política en el bando de Horacio Vásquez.

En 1930, tras el golpe al gobierno horacista y el asalto al poder por Trujillo, temiendo sufrir represalias contra su familia, aceptó la postulación como senador del partido del dictador en ciernes. En el segundo período presidencial de Trujillo no logra esconder sus desavenencias y ausencias en las sesiones de la Cámara. En 1935 se resiste a firmar la condena del entonces diputado Miguel Angel Roca. A raíz de esta conducta disidente fue marginado de su cargo y sometido a vigilancia.

Al finalizar la Segunda Guerra Mundial, tomó la decisión de luchar activamente contra el régimen. Al no conseguir dentro del país el apoyo de otros desafectos y careciendo de armamentos, decidió salir al exterior para llevar a cabo su plan, no sin antes haber tomado medidas económicas que le permitieran acumular grandes sumas de dinero en el extranjero, para viabilizar sus planes.

Alegando problemas de salud fue autorizado a viajar a Puerto Rico, en enero de 1946, donde hace contacto con núcleos del exilio dominicano. Con igual propósito, viaja a Nueva York y luego a Cuba, donde se encuentra con su hijo, José Horacio Rodríguez, quien, como otros de los expedicionarios, dejó a un lado su renombrado nivel profesional, pues era un abogado con estudios de economía en la Universidad de Harvard, para enrolarse en el proyecto de la liberación dominicana, participando con su padre en Cayo Confites, en Luperón y, finalmente, llegando a ser comandante de las expediciones marítimas de junio de 1959.

En mayo de 1946, el tirano dispuso una campaña represiva contra los familiares de Juancito Rodríguez que se encontraban aún en el país, encarcelando a su esposa, nuera e hija, al tiempo que abusivamente disponía el pillaje de sus tierras y ganados. Mientras tanto, el general Juancito, como se le distinguió en llamar, se encontraba en Cuba, en medio de los aprestos organizativos de la proyectada expedición de Cayo Confites (1947). Dos años después, en Guatemala y con el apoyo del gobierno de Juan José Arévalo, dirigió la expedición que aterrizó en Luperón, el 19 de junio de 1949. A pesar de tener 73 años, igualmente forma parte del grupo de dirigentes del Movimiento de Liberación Dominicana que llevó a cabo las expediciones del 14 y 20 de junio de 1959 que, aunque fracasaron militarmente, encendieron la llama de la libertad, dando inicio al fin de la dictadura.

El 19 de noviembre de 1960, en Barquisimeto, Venezuela, luego de 14 años de exilio; del fracaso de las tres expediciones en las que había participado, Cayo Confites, Luperón y la de junio de 1959, de la muerte de su hijo José Horacio en esta última; cansado, deprimido y en la miseria, se quita la vida.

Trujillo es ajusticiado seis meses después. Coincidiendo con el primer aniversario de la muerte de Juancito, el 19 de noviembre de 1961, los Trujillo salen del país.
En 1978, el presidente Antonio Guzmán gestionó la traída de sus restos desde Venezuela, siendo enterrado en Moca, luego de la realización de un homenaje póstumo.

Una calle en La Vega lleva hoy día su nombre.

Texto: Museo de la resistencia
Foto: Juancito Rodríguez y Leovigildo Cuello, en Cuba