Opinión

Enfoque de Ruben Perina sobre OEA y Venezuela

OPINIÓN
Disyuntiva en la OEA: ¿parálisis o sanciones?
Rubén M. Perina

La reunión de consulta de ministros de Relaciones Exteriores de la OEA (RC/OEA), realizada en Cancún el 19 de junio pasado, tuvo que suspenderse otra vez por falta de mayoría o consenso entre los Estados miembros. Se lograron sólo 20 de los 23 votos necesarios para adoptar una declaración sobre la situación venezolana que había sido propuesta por “los 14” (Argentina, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, Guatemala, Honduras, México, Panamá, Paraguay, Perú y Uruguay) y consensuada con países caribeños (Bahamas, Barbados, Belice, Guyana, Jamaica y Santa Lucía).

Los demás se abstuvieron o se opusieron, argumentando, bajo presión o extorsión venezolana, que la declaración era violatoria del principio de no intervención. Para los demócratas del hemisferio y la mayoría de venezolanos el resultado fue decepcionante.

La declaración no adoptada era menos exigente y contundente que previas declaraciones de los países proponentes. Manifestaba su preocupación por la situación venezolana; expresaba la urgente necesidad de “un revalorizado diálogo y negociación”; llamaba al cese de la violencia, al respeto del Estado de derecho y los derechos humanos, al acuerdo sobre un calendario electoral, a la reconsideración de la convocatoria de la Asamblea Constituyente, lo más controvertido; y proponía la conformación de un grupo de apoyo y facilitación del diálogo.

El documento no pedía la liberación de los presos políticos o el cese de la represión, las detenciones arbitrarias y el enjuiciamiento de civiles en la Justicia militar, ni la restauración de los poderes de la Asamblea Nacional, ni la apertura humanitaria. Esto sí lo exigía la declaración de 11 países al final de la reunión.

Sin embargo, dos recientes eventos han despertado nuevas preocupaciones y desafíos. Uno, el violento ataque chavista a la Asamblea Nacional y sus diputados el 5 de julio, que ha desatado la condena de la comunidad internacional y del secretario general Luis Almagro, quien, una vez más, se ha adelantado a los Estados miembros y ha solicitado la convocatoria de una reunión extraordinaria del Consejo Permanente de la OEA (CP/OEA), lo que muestra nuevamente su liderazgo y su compromiso democrático.

La convocatoria tiene ahora más relevancia por el significado del otro evento: la “liberación” del prominente líder político, Leopoldo López, en un régimen de “casa por cárcel”.

Con la sorpresiva “liberación”, el régimen pretende reducir o descomprimir la presión interna de la calle, de las redes sociales y de la solidaridad externa, presión que ha mellado la confianza y la seguridad de sus miembros. Ya se nota su creciente fragmentación y vulnerabilidad.

El régimen intenta distraer y generar dudas en la comunidad internacional y busca oxigenar a sus aliados para que se opongan a cualquier intento de condena en la OEA. Pero la concesión es tardía e insuficiente. Hay más de 1.400 presos políticos y más de 90 muertos, se sigue desconociendo a la Asamblea Nacional y ahora a la fiscal general, y no hay calendario electoral.

Pero lo más grave y nefasto para la democracia venezolana es que el régimen continúa con su intención de instalar la Asamblea Constituyente, con la cual se eliminarán las instituciones republicanas, sus garantías y sus libertades, la independencia de poderes, las elecciones directas, libres, secretas y observadas, y se constituirá un régimen de control absoluto por parte del madurismo.

Autor: Ruben Perina

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El autor

José Abigail Cruz Infante

José Abigail Cruz Infante

Nació en Santiago de los Caballeros. Casado. Residente en Santo Domingo.

Graduado Magna Cum Laude en Derecho. Parlamentario por varios años representado su provincia Espaillat en el Senado y la Cámara de Diputados. Ha sido Secretario de Estado y vicepresidente del Parlamento Latinoamericano. Miembro del Consejo Consultivo de FOPREL.

Escritor de varios libros sobre Moca. Director Administrador del blog Mocanos.net.