Opinión

 ¿Existe en realidad gran volatilidad política en el país?

           ¿Existe en realidad gran volatilidad política en el país?

                                                                Teofilo Quico Tabar

De acuerdo a datos publicados  acerca de las posibles simpatías manifestadas por ciudadanos encuestados con relación a los partidos políticos o algunos de sus posibles aspirantes, se podría colegir  que aparentemente existe volatilidad.

Sin embargo, si uno se detiene a analizar lo que en esa materia se ha publicado o estudiado, aún sin hacerse público, se podría decir que los dominicanos continúan manteniendo con un alto grado de simpatía hacia los partidos políticos.

Lo que tal vez podría estar ocurriendo, es lo que en varias ocasiones he denominado como fenómeno de confusión. Esto así, en virtud de que por más que alguien quiera ocultarlo, los dominicanos son poco dados a los cambios drásticos. Y en materia político partidaria, esa resistencia al cambio drástico no es diferente.

Cuando había cuatro equipos de pelota,  la población se  manifestaba por alguno de esos conjuntos tradicionales, pero cuando se crearon dos nuevos equipos, de forma regionalizada o  provinciana, esas simpatías,  al principio ofrecieron  resistencias naturales, pero luego se fueron acomodando.

En el país había  tres grandes partidos, dirigidos por  grandes líderes, que en cierto modo acomodaron las simpatías. El PRD  con Bosch y luego Peña Gómez; el Partido Reformista con Balaguer, y posteriormente el PLD con Bosch y después Leonel y Danilo. Los dos primeros  partidos disminuyeron.

Alrededor de ellos se fueron creando simpatías, militancias y mística, que incluso se  transmitieron  por generaciones. Sin embargo, nadie puede obviar que en los últimos años, sobre todo en el  área opositora, se han producido cambios que pueden estar ejerciendo influencias en esa posible volatilidad. Entre otras cosas, por ausencia de aspectos que produzcan simpatías o mística  partidaria, al margen de los candidatos.

Producto de los  tropiezos en el perredeísmo, surgió hace poco  el PRM. Pero este partido, a pesar de su éxito en corto tiempo,  por muchas razones, no ha tenido el tiempo necesario para que la gente se  identifique con cierto grado de mística o militancia hacia la nueva organización. Tanto así, que  hoy, cuando se mide,  podemos apreciar que los aspirantes  a  candidatos, léase  Hipólito Mejía o Luis Abinader,  tienen más simpatías que la propia organización. Porque el PRM, aunque  con coyuntura favorable y dirigentes de primer orden,  todavía está transitando el camino para crear su propia identidad,

Al PRD  la gente lo ve como un ala del gobierno. Y al Reformismo como  dos partidos en uno. Pues mientras a una parte lo conciben como  aliados o bisagra del gobierno, a la otra igual los catalogan como bisagra de la oposición.

Con esto quiero advertir, que la volatilidad aparente o circunstancial que pudiera manifestarse en ciudadanos encuestados acerca de posibles simpatías o militancias partidarias, pudiera ser producto de esa confusión. Porque  el PLD con altas o bajas sigue siendo considerado un partido fuerte.  El PRM transita el camino hacia la búsqueda de  su propia identidad. Y el PRSC y el incierto PRD que tuvieron mística balaguerista y perredeísta, y mucha de su gente   hoy vagan como almas en pena,  tienen como misión pendiente, romper la dicotomía o desaparecer. tabasa1@hotmail.com