Historia de MocaMoca

Historia

NOMBRE DE MOCA

El 6 de diciembre de 1492, el Almirante Cristóbal Colon arribó a la Gran Llanura o Valle del Cibao, a la demarcación territorial del Cacicazgo de Maguá, bajo el mando del cacique hospitalario Guarionex.

Según los cronistas de Indias, en los cacicazgos había caballeros nobles o principales “que por mejor sangre” se les llamaba nitaynos o nitaínos.

A la llegada de Colón, en el cacicazgo de Maguá, había 21 nitaínos conocido como: Batei, Canabacoa, Cibao, Ciguai, Corojai, Cotuí, Fuma, Guacoa, Guainamoca, Macorís, Maguei, Maimón, Majagua, Manyico, Maho, Marién, Mayonic, Moca, Samaná, Yaguas, Yaguajayuco. (Emilio Tejeda, Indigenismos, tomo II, Vª Moa, pag.1075)

Es presumible que el nombre de Moca, al igual que del río, se haya tomado del nitaíno mencionado, dada la ubicación de la actual ciudad del mismo nombre, la cual se encontraría ubicada en el cacicazgo de Maguá.

SUS ORÍGENES

Para el año 1750, el sitio de Moca era una amplísima sección rural de La Vega, que colindaba con el Rodeo de la Sierra y el sitio de Porquero por el Oriente y se extendía hasta las márgenes del río Licey por el Occidente. Es difícil precisar sus linderos por el Norte, que tal vez se extendían hasta el Océano Atlántico y por el sur se morían en las faldas de la cordillera Central.

La historia guarda en el cofre del tiempo, el momento en el cual se levantó una ermita católica en el paraje de Estancia Nueva, o La Ermita, la cual era atendida por sacerdotes de Santiago y principalmente de La Vega. Las crecidas de los ríos obstaculizaban la llegada de los ministros del Señor, razón por la cual los moradores poco a poco se radicaron en tierras más elevadas, específicamente en el lugar denominado el Alto de la Ferrera o Alto de las Canas. Allí lentamente se desarrolló la Villa, que para 1773 contaba con una modesta capilla dedicada al culto de la Virgen del Rosario.

El nombre de Alto de la Ferrera se debe a la dama vegana Mariquita Ferrera, la cual estaba casada con un francés llamado Lorenzo García, apodado “el Musú”. Doña Mariquita recibió su padrino, el sacerdote de La Vega Real Padre Vásquez, una capellanía de tierras radicada en San Luís, la cual se extendía desde Sierra del Rodeo y el sitio de Porquero, hasta las márgenes del río Licey.

De los papeles de Fray Cipriano de Utrera, relativo a la familia Espinosa-Azcona, se extrae lo siguiente:

El 7 de julio de 1773, el capitán don Gregorio López y su esposa doña Juana Fernández de Barrios, vecinos de Santiago, fundaron una capellanía de 500 pesos, con la obligación de decir doce misas al año en la ermita de Nuestra Señora del Rosario, del sitio de Moca. Para esa época, era dueño de la capilla el capitán Andrés García Colón.

EVOLUCIÓN HISTÓRICA

En la época colonial hasta el Tratado de Basilea, Moca fue Parroquia del Partido de La Vega. Durante la ocupación de Boyér, pasó a Común del Departamento del Cibao. Por decreto del 11 de julio de 1843, Moca se erigió en común del Cantón de Santiago en el Departamento del Cibao.

Proclamada la independencia el 27 de febrero de 1844, la ley 40 de 1845 convirtió a Moca en Común de la Provincia de La Vega.

De conformidad con el Acta no. 496 de instalación del Gobierno Provisional del Cibao, firmaba por José Desiderio Valverde, Ulises Francisco Espaillat, Pedro Francisco Bonó, Benigno Filomeno de Rojas, Achille Michel y otras prestigiosas firmas, “votó el título de HEROICA a la Villa de Moca, siendo el primer pueblo que siguió el pronunciamiento de Santiago; y se nombraron para miembros del Gobierno Provisional a los señores Federico Salcedo y Gregorio Rivas”.

Durante el período de la Anexión a España (1861-1865), la Resolución del 24 de agosto de 1861 erigió a Moca en Tenencia del Gobierno Político y Militar de La Vega, readquiriendo su condición de común de la Provincia de la Vega, después de la Restauración de la República.

SU PRESENCIA EN LA HISTORIA

Los hechos más trascendentales que ligan al pueblo de Moca con la historia son:

El degüello del 3 de abril 1805Luego que los occidentales principiaron a bajar del sitio que pusieron a Santo Domingo, el general Clervó (sic) ordenó sigilosamente, que el pueblo de Moca, en el Cibao, todos perecieran a cuchillo y para esto día festivo, llena la iglesia de toda clases de gente, mayores y menores, bloquearon la iglesia en que oficiaba el reverendo Padre Fray Pedro Geraldino y avisado este por un oficial de que sólo él escaparía entre templo, exhortó desde el altar a pueblo, al comandante y planta mayor para que hiciesen un acto de contrición porque iban a morir en el momento.