Opinión

La represión ya no encierra a los venezolanos en sus casas

En la víspera de la megamarcha convocada para el 19 de abril por la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) —coalición de los partidos de oposición en Venezuela— el presidente Nicolás Maduro amenazó a los opositores con detenciones y enjuiciamientos en tribunales militares.

Maduro ordenó que las fuerzas armadas estuvieran en la calle, no solo la Policía Nacional Bolivariana y la Guardia Nacional, una medida propia de un estado de conmoción generalizada.

También prohibió la entrada de la marcha opositora en el municipio Libertador de Caracas, sede de los poderes públicos. Para ilustrar esta arbitrariedad imaginemos que los estadounidenses no pudieran protestar en el National Mall de Washington o los mexicanos en el Zócalo en Ciudad de México.

Sin embargo, cientos de miles de venezolanos marchamos en todo el país para exigir la restitución de la democracia.

Ayer, en medio de una brutal represión y nubes de gas lacrimógeno, no cundió precisamente el temor. Vi a jóvenes, mujeres y varones, enfrentando a las fuerzas de seguridad del Estado —contando apenas con su agilidad, máscaras y guantes— mientras corrían entre las largas filas de la marcha gigantesca y eran aplaudidos como héroes.

Autor: Boletin New York Times