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Personajes de Moca. Mikima el camarero

El incomparable Mikima

 

 

Mikima fue un conocido mozo de servicio que vivió  en Moca hasta hace poco tiempo, cuando ya se le veía arrastrando los pies por los alrededores del parque Central.

Fue una figura identificada con el bullicio y la bohemia  de la vida urbana de la Moca de ayer, a mediado del pasado siglo.

Junto a Antonio el negrito y Julián estuvo entre los más destacados camareros que sirvieron por años en el famoso Café Restaurante Asia, de ʺSantiago el chinoʺ.

Allí acudían diariamente los viajantes y otros asiduos mocanos que buscaban en sus salas y reservados el ambiente propicio para conversar y libar sus tragos o comer sus platos de predilección.

 

Los tres eran camareros eficientes y serviciales, pero Mikima tenía el don de conocer el oficio como nadie.

No era ilustrado ni preparado, pero conocía el gusto y las preferencias de cada visitante en materia de comida y bebida.

Una vez sentado el cliente en la mesa de su agrado, se aparecía la negra figura de Mikima con una ancha y blanca sonrisa  solicitando el pedido, para él entonces iniciar el desplegué de sus habilidades de servidor.

Era el más exacto traductor de las órdenes solicitadas ante los chinos del mostrador y los de la cocina.

Mikima en su peculiar lenguaraces sabía qué pedía, y entendía qué le decían los chinos del negocio.

 

Santiago el chino, dueño del negocio entendía bien el español, pero Kina su mujer no daba pie con bola con los clientes, y por eso la presencia de Mikima era sumamente necesaria, aunque los orientales no aparentaban apreciarlo mucho.

Mikima fue ʺun negro formidableʺ, como diría Sanz Lajara, el destacado cuentista dominicano que así llamaba al protagonista de un célebre cuento que se desarrolla en Río de Janeiro.

Era amable, conversador discreto y de una honradez probada.

Vivía con su familia en el Barrio Puerto Rico y cada día se le veía subir la Cuesta de Belliard para incorporarse a su trabajo de manera inmancable.

De su  honestidad personal puedo dar el siguiente testimonio.

Una tarde de un viernes social nos encontrábamos en la ʺCanchaʺ, que era el sobrenombre del Club Deportivo Moca, Inc.

Iniciando  el fin de semana que se avecinaba con música y tragos compartidos.

Era la época romántica de la Cancha, cuya vieja vellonera nos deleitába con sus canciones de moda y soportando las exigencias de Manolo Espinal, ʺel Valeʺ, que era el encargado de mantener el orden y el decoro en el concurrido lugar de diversión.

 

Compartíamos una mesa de tragos con José Sánchez, ʺJosé La Lecheʺ, destacado atleta mocano y gloria del volibol dominicano, junto a su esposa Elba López.

Luego de satisfacer el pedido de nuestro agrado Mikima se retira de nuestra vera y de pie empieza a darle pataditas a un pequeño sobre atado con una liguita que había encontrado en el suelo.

Sigue empujando el sobre a pataditas hasta que llega a la zona de servicio, se inclina y recoge el sobre encontrando dentro una cantidad de dinero en billetes de $20 y $10.

Toma el dinero y viene a nuestra mesa preguntando si ese sobre era de nosotros.

Elba reacciona y descubre que el sobre era el dinero de su sueldo, que lo había cambiado antes de llegar a la Cancha.

Ese era el incomparable Mikima, convertido ahora por virtud de la memoria y por sus propias cualidades, en héroe de nuestros años jóvenes.