Crónicas de antaño

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Liborio Mateo: curandero, profeta y guerrillero

Escribe Federico Cabrera

“He tenido un encuentro con el grupo de Olivorio, compuesto por 12 hombres, en el campo de Arroyo del Diablo, aproximadamente a 35 millas (un poco más de 56 kilómetros) al Norte de San Juan, a las 7:00 A.M, del martes 27. Resultaron identificados cuatro bandidos muertos, incluyendo al Dios Olivorio, jefe de los bandidos de este Distrito. El cadáver del Dios Olivorio ha sido identificado, capturamos 8 revólveres, 3 carabinas y 150 cápsulas”.
El texto entrecomillado es el contenido exacto del telegrama que el coronel Willians P.M. Rwey Jr. le remitió al director del Departamento Sur de la Policía Nacional Dominicana (PND) con relación a la muerte de Olivorio Mateo Ledesma (Papá Liborio).


Casi un siglo después de aquel fatídico acontecimiento, ocurrido el 27 de junio de 1922 en el extremo Norte del territorio de la actual provincia Elías Piña, miles de dominicanos aún consideran a Olivorio como “un enviado de Dios”, o Dios mismo.

Precisamente, la presencia “liboriana” o “liborista” es más activa en las provincias de San Juan y Elías Piña, donde se le rinde culto principalmente en sus “capillas” y santuarios de Maguana Arriba, La Palmita, La Media Luna, Palma Sola, Sabana Mula, entre otras comunidades de la región.
A continuación, un recuento

pormenorizado de la trayectoria de Olivorio Mateo Ledesma (Papá Liborio), un hombre que, a pesar de que supuestamente era completamente analfabeta, tuvo la triple condición de curandero, profeta y guerrillero.

ORIGEN DE “PAPÁ LIBORIO”

“Liborio”, “Livorio”, “Oliborio” y “Olivorio” son las distintas formas que utilizan los investigadores para escribir el nombre del hombre que durante casi dos décadas sacudió todo el valle de San Juan de la Maguana (San Juan y Elías Piña) y puso en apuros a las autoridades de entonces con su prédica, su liderazgo, sus prácticas religiosas, sus dramáticas profecías y su evidente insubordinación.


Pero al singular personaje también lo apodaban “El Maestro” y “Papá Liborio”.
Este último término, es decir, “Papá Liborio”, o simplemente “Liborio”, es el que utilizaremos en este trabajo, exceptuando los casos en que se trate de citas textuales de los escritores que han abordado el tema.
Liborio nació en un paraje llamado Naranjal, en Maguana Arriba, una sección que se encuentra a unos cuanto kilómetros al Norte de la ciudad de San Juan de la Maguana, aunque hay quienes sostienen que fue en El Palmar, en plena Cordillera Central.
Liborio era hijo de Andrés Mateo y Sacarila Ledesma, quienes vivían de la explotación de pequeños predios agrícolas.
Algunos autores dicen que el nacimiento de Liborio se produjo en el año 1874, y otros sostienen que fue en 1876, aunque también hay quienes creen que fue en el año 1878.
El historiador sanjuanero Emigdio Osvaldo Garrido Puello describe a Papá Liborio como un hombre de baja estatura, mulato oscuro, pelo crespo, frente amplia y con barba larga y descuidada, que no sabía leer ni escribir y usaba al cuello un pañuelo de madrás rojo y blanco y permanentemente una pipa en la boca.
Las personas que conocieron físicamente a Liborio lo describen como un hombre carismático, obediente, de poco hablar y de rostro tierno.

“UNCIÓN” DE PAPÁ LIBORIO

Uno de los elementos que más llamó la atención de la gente de la época fue la capacidad que tenía Liborio para desaparecer sin dejar rastro y reaparecer al cabo de un tiempo, sin ofrecer explicación convincente de su paradero.


La tradición señala que con esas ausencias Liborio buscaba en la soledad de los bosques el encuentro trascendental con “lo divino”.
Sin embargo, el investigador Jan Lundius and Mats Lundahl deja abierta la posibilidad de que esas misteriosas “desapariciones” de Liborio estén relacionadas con contactos con líderes revolucionarios del vecino Haití, incluyendo al célebre Charlomagne Peralte (Carlomagno Peralta).


A propósito, cuenta una tradición popular que cuando Liborio tenía 18 años, desapareció misteriosamente de Maguana Arriba, donde vivía junto a sus padres, y durante siete días no se supo de su paradero.
Después de una intensa búsqueda, lo encontraron meditando, con los pies en un hoyo, en los predios agrícolas de su padre.


Era el inicio de su triple misión de curandero, profeta y guerrillero.
Pero según la versión de otro “evangelista” del liborismo, en 1908, un poderoso ciclón azotó el municipio de San Juan de la Maguana con varios días de lluvias incesantes, en medio de las cuales Liborio desapareció de su hogar y, después de una infructuosa búsqueda, lo dieron por muerto e iniciaron el tradicional novenario. Sucedió, sin embargo, que durante el último día de su novenario, Liborio regresó sorpresivamente a Maguana Arriba.


“Yo vengo de muy lejos”, habría respondido Liborio a la gente que lo interrogaba sobre su paradero durante sus días de misteriosa ausencia.
En esa ocasión –siempre según la tradición popular- Liborio narró que un ángel montado en un caballo grande lo condujo al cielo ante Dios, quien lo ungió con poderes divinos.
Desde entonces, Liborio se convirtió en el hombre más famoso de toda la región, y San Juan se convirtió en un centro de peregrinaje al que acudía gente de diferentes lugares del país, lo mismo que de Haití.


Sin embargo, algunos investigadores, entre ellos Garrido Puello, sostienen que la conversión de Liborio Mateo en “un dios” fue responsabilidad básicamente de un misterioso personaje llamado Juan Samuel, supuestamente oriundo de la isla de Guadalupe, en las Antillas Menores.
“Juan Samuel asistió, quizás como padre espiritual, al nacimiento del olivorismo. Le dio aliento y ayudó en la organización de sus prácticas, pero cuando Olivorio se vio en las manos de la justicia, se esfumó como sombra pasajera, dejando un vago rumor como recuerdo”, afirma Garrido Puello.

TESTIMONIOS DE ESCRITORES

Arnulfo Mateo Pérez: “Nacía el mito de Liborio Mateo en La Maguana y se irradiaba a las comunidades vecinas para proyectarse en toda la región. Se hizo acompañar de Juan Samuel, su “apóstol” predilecto; joven, de mediana estatura, de tez oscura, armado de revóver para protegerle… Las leyendas corrían como el viento y se multiplicaban los visitantes, procurando los “milagros de sanación”. Brujas y zánganos llegaban de forma “encubierta” a probar y a desafiar su “poder”, y eran “tumbados hasta vomitar la sangre”, exorcizados por Liborio con golpes de palo de piñón”.
Sobieski de León: “Olivorio Mateo, que se había desarrollado en la finca de Wenceslao Ramírez como jornalero, ya constituido en un líder, mantiene la amistad con los Ramírez, con los grandes caudillos y generales de San Juan. Y no solamente con Wenceslao Ramírez, sino también con un hijo suyo, que es el líder número uno en estos momentos, el general José del Carmen Ramírez Carrasco (“Carmito” Ramírez). Era gente que incluso produjo una revolución en 1912, llamada la “Revolución del 1912”, en que la familia Ramírez prácticamente sitia en Santo Domingo al gobierno de turno, conjuntamente con otro caudillo azuano de nombre Luís Felipe Vidal”.
Sobieski de León: “Entonces, de acuerdo a autores, Olivorio Mateo obtiene armas de los Ramírez. Es decir, que la gente de Olivorio Mateo también se pertrecha y actúa parcialmente en la guerra del 1912 junto con los Ramírez. Pero prácticamente todos los autores están de acuerdo en que Olivorio Mateo nunca tomó iniciativa ofensiva en la guerra, sino que las armas que usaba las empleaba a la defensiva”.
Garrido Puello: “Olivorio crea un “ejército”, al cual se unieron criminales y prófugos de la justicia. En un serio reino, creó santos y una corte celestial. Se estableció en un lugar llamado El Palmar, alejado de las autoridades. A ese reino se trasladaban muchas personas en búsqueda de solucionar sus problemas”.
“Su campo…situado en la orilla derecha del Arroyo (Fresco)…, construido entre rocas a un lado de una empinada colina donde era necesario agarrarse de las malezas para ir de un nivel al otro. Las chozas estaban hechas de hojas de palma, en forma de tiendas de campaña, a orilla de los riscos”, informó en esa ocasión un capitán de apellido Morse, integrante del cuerpo de la Infantería de Estados Unidos que gobernó el país entre 1916 y 1924″.
Roberto Cassá: “La figura central de esta corriente de religiosidad popular y sincrética, Oliborio Mateo, no sólo aspiraba a ganarse las almas sino, menos –aunque no siempre de manera explícita- a detentar componentes de la autoridad comúnmente admitidos como de incumbencia de aparatos estatales. El sentido social subyacente en el culto se apoyaba en la ausencia de distinción entre lo sagrado y lo profano para legitimar, como cuestión divina, la reivindicación de autonomía ante los poderes externos”.

PROFECÍAS DE PAPA LIBORIO

En el marco de su apostolado, Liborio profetizó que la tierra se voltearía “con lo de abajo para arriba”, quizás interpretando el advenimiento de maquinarias agrícolas como arado y tractores.
De igual manera, Liborio adelantó que el ganado vacuno sería utilizado para trabajar la tierra, en referencia al uso de bueyes en faenas agrícolas.
Asimismo, dijo que en el futuro vendrían pajaritos para transportar personas por el aire, refiriéndose a los aviones.
En otras de sus profecías, Liborio decía con insistencia que llegaría un tiempo en que los hijos no conocerían a sus padres, indicando la desobediencia generalizada que sobrevendría con el tiempo.
Además, predijo que las piedras se volverían batatas, haciendo referencia al posterior uso de ese mineral en la construcción, al tiempo que exhortaba a la gente a mantener su vasija llena, porque en cualquier momento los ríos se secarían, como ha ocurrido, producto de la deforestación
Pero Liborio también vaticinó que se llegaría un tiempo en que la ciudad de San Juan de la Maguana se convertiría en un monte de bayahonda, y que el pueblo estaría hacia el Norte del Corral de los Indios. Algunos intérpretes de las prédicas liborianas dicen que esos hechos aun están por verse. Sin embargo, cabría preguntarse: ¿No se estaba refiriendo Liborio a la posterior construcción de la Presa de Sabaneta y la importancia de ese embalse para la economía y el desarrollo del valle de San Juan?

PERSECUCIÓN DE LIBORIO

En 1911, el mismo año en que el caudillo agrarista Emiliano Zapata se levantó en armas en las sierras del Sur de México, en la República Dominicana el gobierno de Ramón Cáceres (Mon) ordenó la eliminación del grupo de Papá Liborio, misión que recayó sobre el general Juan de Dios Ramírez, jefe comunal de San Juan de la Maguana en ese momento.
En esa ocasión, Liborio llegó a ser arrestado, pero logró escapar e internarse en la Cordillera Central, su lar natural, lo que contribuyó a que se propagara la idea de que él estaba “untado”, lo que equivale a decir que tenía poderes “divinos” que lo hacían inmune al arresto, lo mismo que a las balas.
Posteriormente, Liborio volvió a ser arrestado y encerrado en la cárcel de Azua, donde después de cierto tiempo salió absuelto, tras lo cual decidió cambiar de morada, trasladándose de El Palmar al paraje El Naranjo, de La Maguana.
Sucedió que en ese mismo año, 1911, el presidente Mon Cáceres fue asesinado, y los gobiernos siguientes, todos efímeros, no mostraron gran interés en el caso Liborio.
“Olivorio probó en más de una ocasión ser un guerrillero de gran valentía y arrojo, aunque ningún jefe militar de la época, aunque le solicitaron ayuda, confió en él, debido a que nadie ni nada le hacía abandonar sus predios”., dice el escritor Horacio Blanco Fombona.
En 1916, cuando Estados Unidos ocupó militarmente la República Dominicana, como había hecho con Haití el año anterior, el gobierno de ocupación decidió desarmar a la población. Liborio, que tenía un grupo armado, fue conminado a deponer las armas, a lo que éste no obtemperó, lo que dio motivo a que los soldados de ocupación emprendieran una tenaz persecución en su contra.
Garrido Puello: “Esa persecución nada tenía que ver con la religión que ellos sustentaban. A los yankees no les importaba que Olivorio ejerciera de médico, inspirado por poderes divinos, fungiera de dios y se hiciera adorar por sus prosélitos fanatizados. Lo que no admitían era el grupo armado”.
Jan Lundius and Mats Lundahl: “Alrededor de 1919, la persecución de Oliborio y sus hombres fue intensificada considerablemente. El teniente Luna y sus soldados dominicanos de la GND (Guardia Nacional Dominicana), fueron casi siempre reforzados en la cacería de Oliborio Mateo por bien equipados marinos americanos. Este incremento en el interés por Oliborio puede, probablemente, ser debido a la conexión con los eventos que simultáneamente ocurrían en nuestro vecino Haití… Por 1918, los americanos estaban envueltos en una férrea guerra de guerrillas en Haití, tratando de eliminar el levantamiento de los llamados “Cacós”, que eran liderados por Charlemagne Péralte. Los “Cacós” estaban formados por grupos campesinos que ya habían participado en la lucha por el poder político al final del siglo XIX y el principio del XX… Muchos dominicanos pelearon al lado de los Cacos. Las fuerzas de ocupación tenían un rígido control de la frontera y en algunas ocasiones arremetían contra nacionales haitianos y dominicanos por pasar pequeñas cantidades de cigarrillos o licor de un lado al otro de la frontera…Durante las varias guerras que la población del Valle de San Juan, ha levantado contra el gobierno central en Santo Domingo siempre se ha contado con la ayuda del pueblo Haitiano y viceversa… Durante la guerra civil de 1912, los insurgentes, bajo el mando de Carmito Ramírez. obtuvieron soporte de los generales haitianos Charles y Oreste Zamor, quienes le dieron a las tropas de Carmito un bastión de seguridad. Más tarde, en 1914, cuando los hermanos Zamor tomaron parte en la tumultuosa guerra civil haitiana, lo que llevó a Oreste a un corto periodo presidencial (Feb. 8, a Oct. 29, 1914), los Ramírez retornaron para ayudar a los haitianos… Charlemagne Péralte, cuñado de Oreste Zamor quizás no se percataba de la gran amistad de los Zamor y de la familia Ramírez en el valle. Oliborio Mateo debió de tener contactos con Haití. Wenceslao Ramírez era dueño de una vasta extensión de terrenos en ambos lados de la frontera, principalmente el hato Guayabal, cerca de Bánica, y se extendía hasta territorio haitiano… Se tienen reporte de que Oliborio trabajaba para el Sr. Ramírez en ambos lados de la frontera y su mujer favorita vivía en Baníca. De hecho, Oliborio conocía muy bien el área y en muchas ocasiones las patrullas militares americanas rastreaban Baníca buscando a Olivorio Mateo”.

MUERTE DE PAPÁ LIBORIO

En 1920, Liborio consintió en entregar las armas que había en su grupo, pero algunos de sus seguidores, sobre todos algunos perseguidos de la justicia que se habían refugiado en el movimiento, se opusieron. A partir de entonces, el gobierno de intervención consideró a Liborio el guerrillero más peligroso del país y agilizó los aprestos para darle muerte.
Lo cierto es que entre 1916 y 1922, Liborio y sus gentes tuvieron que vivir de lugar en lugar, en busca de tranquilidad, como una tribu nómada. Se enfrentó en 16 ocasiones a las fuerzas de la Intervención Militar Norteamericana que detentaban el poder en el país.
Según las reseñas de los periódicos Listín Diario (de la capital) y El Cable (de San Juan), Liborio fue abatido el 27 de junio de 1922, en un lugar conocido como La Hoya del Infierno, en el extremo norte de Pedro Santana, municipio de la provincia Elías Piña.
A Liborio lo mató un destacamento de la Policía Nacional Dominicana, al mando de un capitán llamado Willians y un teniente de apellido Luna.
Los hermanos Lalín Romero y Enerio Romero, seguidores de Liborio, lo habían traicionado y condujeron a la guardia regular hasta el lugar exacto en donde “El Maestro” tenía su último escondiste.
Arnulfo Mateo Pérez: “Luego de capturado Liborio, el capitán Williams ordenó su fusilamiento y el posterior traslado de su cadáver a San Juan de la Maguana. La marcha se hacía difícil. El camino era irregular y llovía sin parar. El cadáver fue transportado en “parigüela” (dos varas a ambos lados de los costados, sogas y yagua) tirada por un animal, a la usanza del Viejo Oeste norteamericano… (El cadáver de Liborio) fue mostrado en la plaza pública. Luego, los soldados le dieron sepultura en el cementerio local, pero al otro día su cadáver “desapareció”, lo que hizo sospechar que lo trasladaron a otro lugar para impedir la peregrinación. Sin embargo, muchos interpretaron el hecho como un acto de resucitación”.
De su lado, el escritor Jan Lundius and Mats Lundahl resalta que Liborio tenia y aun tiene una gran cantidad de seguidores en Sabana Mula, una sección del municipio de Bánica, provincia Elías Piña. Asegura que algunas veces Sabana Mula es referida como “Villa de Oliborio”. (Las citas de Jan Lundius and Mats Lundahl las tomé de un extracto de su libro “Campesino y Religión: Un estudio socioeconómico de Dios Olivorio y el Movimiento Palma Sola en la República Dominicana”, publicado por el portal de internet circuloculturalmayohuacan.blogspot.com/, el 29 de diciembre de 2010).


El historiador Garrido Puello dice que uno de los hijos de Liborio que se llamaba Cecilio le narró que cuando su padre ya estaba cercado por las fuerzas del gobierno de ocupación militar norteamericana, le dijo, en medio de su impotencia: “Ya llegó la hora”. Luego, cortó una vara de madera, midió siete pies, y a seguidas le dijo: “Eso es lo que se necesita para un muerto”. Tras decir esto, le aconsejó: “No dejes camino real por vereda”.


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