Hablemos de Moca

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Escribe Carlos Estrella

Quizás a ella no la recuerden muchas personas del Pueblo, pero los que nacimos y nos criamos en el seno de esa Familia, Si.

Wenceslao Garcia, Doña Isabel, Ramona, Fefo, Clotilde, Bienvenido, Nelson, Luis, Negro, Persio, Carlita, fueron para mi, Familias, que sólo cruzar la calle, ya tanto Virgilio, Guelo, Chavela y Prica, nos esperaban para comenzar a jugar y ayudar en la fabrica de Caramelos de Ramona.

En la esquina de la Casa de Wenceslao, tenia mi abuela Doña Juanita, una pulperia, que luego pasó a ser dueño, Priamo Bencosme y Nery dónde se agregaron sus hijos, Salvador, Froilan, Melba, Caleña, Elizabeth, Tato, Pin y Pain, con la crianza y rectitud de Tavita.

Fueron verdaderos años de relaciones y tratos incondicionales que recibimos de nuestros vecinos y relacionados.

El vecindario; Ito Perez y Tita, Bruno y Macina, Doña Rita y Javier, Aurora y Papi, Don Antonio y Doña Tina, Brachito, Manolo Peralta, Don Antonio Garcia y Doña Aselis, Doña Silvia y Aurora, Mama Tila, Rafael López, Petra y Julian, Quequin y Papito, Doña Monga y Elpidio, Amado y Dorca, Federico y Yisa, Fausto Ramírez, Belanche y Cuca, Magdaleno y Tata, Delio, Dr.Alfredo Rivas y Doña Estela, , Los Fuertes, Salvador el Botellero y Juan Sánchez y Pula, Mama Yiya y Luis, Los Canillas, y Emilio el Tuyio. Le dimos la vuelta a la manzana y caminando sobre la calzada, recordamos a nuestros amigos entrañables como lo eran Carlos Minaya, Loro, José Pérez ( Chepe ),Huberto Cabrera, William Lama, y todas esas personas que nos vieron crecer en un ambiente de tranquilidad y armonia que todavía añoro cuando visito a Carmen la de Machita.

De mis mayores recuerdos es ver a Godriche, a Chago el de la Melliza, a Olguita y las hijas de Viejo y Fermina, cuando tenian que cantar en el Coro de la Iglesia, al abrirse la puerta del Perdón, cuando había un Matrimonio de personas pudientes. El Malévolo, con sus llamados al Diablo cojiendo las madrugadas para no dejar dormir el vecindario y cuando amanecia en las calles, al otro dia salia con su caja de limpiabotas como si no hubiese trasnochado a nadie.

Ese era mi barrio.

Hasta eso les divertia a todos los que viviamos alrededor.

Moca, sus gentes, sus vecinos de los del tiempo que se inauguró la luz de mercurio, hasta hoy, el cambio de vida se calcula del Cielo a la Tierra.

Carlos Estrella.
Mocanos.net


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