La era de Trujillo: entre el Leviatán y el miedo

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ELIADES ACOSTA MATOS

En la Biblia el Leviatán es un monstruo marino semejante a un dragón, tan poderoso como para que se considerase maldito a quien osase despertarlo y desatar su furia. “Maldigan a los que maldicen el día, los que se aprestan para despertar a Leviatán”, puede leerse en el Libro de Job (3:8). Para el filósofo inglés Thomas Hobbes , en su obra publicada en 1651 bajo este mismo nombre, no existía imagen más indicada a la hora de caracterizar al Estado absoluto y su formidable e indisputado poder.

Así mismo debieron pensar los dominicanos que vivieron más de tres décadas a la sombra y a expensas de los vaivenes del poder infinito del generalísimo Rafael Leónidas Trujillo Molina. Si se pidiese a muchos de los que vivieron La Era hacer la caracterización de ese período oscuro de sus vidas, escribirían una sola palabra: “Miedo”

Miedo en los campos y en las ciudades. Miedo paralizando a los que, en lo íntimo, repudiaban al régimen y entre los que, a pesar del miedo se atrevieron a desafiarlo. Miedo que disciplinaba a los funcionarios que movían el engranaje perfecto de su poder y a los jerarcas del Partido Dominicano, sin el cual ese poder no hubiese sido tan eficiente. Miedo como para tener a su servicios a todas las fuerzas armadas, la policía, los órganos represivos, y a un enjambre de sicarios y torturadores, que martirizaban, desaparecían y asesinaban por puro miedo, y así lo robustecían hasta paralizar a la nación.

Ese aniquilador sentimiento no desaparecería con el tirano, en la noche del 30 de mayo de 1961: lo sobreviviría.


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