La Iglesia y Trujillo

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Escribe. Dr. Julio Ml. Rodriguez Grullon

Es frecuente leer en columnas periodísticas, donde se da a entender que la Iglesia  Católica estuvo de paños y manteles con Trujillo, desde el inicio de su tiranía y eso no es cierto.

Aunque Trujillo si hizo mucho por ganársela desde que tomó el poder en 1930, lo cierto es que no fue hasta que Pittini tomo el control de la Iglesia en diciembre de 1935, cuando comenzaron sus amores con Trujillo,  que terminaron con la pastoral de enero de 1960.

Que pasó durante el período 1930-35.

Las relaciones entre la iglesia católica y los estados en el mundo, cambiaron con los acuerdos de Letrán, entre la  Iglesia con Mussolini en Italia en 1929, que terminó la disputa entre el Papado y el estado italiano y donde nació el estado del Vaticano, por lo que se iniciaron desde esa fecha, la aparición de los Nuncios de su Santidad, como representantes   diplomáticos en muchos países.

El primer nuncio en nuestro país fue Monseñor José Fietta, quien se presentó en

Santo Domingo en febrero de 1931.

Inicialmente el nuncio en la isla tenía su asiento en Puerto Principe, en Haití.

Trujillo, poco después de su primera reunión con Fietta, le otorgó personería jurídica a la iglesia, en abril de 1931

            En junio de ese año, renunció a su investidura de Obispo, Monseñor Nouel y Fietta designó a Monseñor Armando Lamarche como Administrador Apostólico.

            Pero este destacado sacerdote padecía de una grave enfermedad que lo llevó a la tumba nueve meses después. De esos nueve meses Lamarche pasó cinco fuera del país, buscando atención médica, tratando de salvar su vida.

            Al morir Lamarche, Fietta entonces volvió sus ojos  .con gran disgusto de Trujillo, hacia Monseñor Rafael Castellanos, hasta ese momento párroco de Puerto Plata, un reconocido antitrujillista.

            Castellanos era hechura de Meriño y como el poseía un espíritu  indomable y recto.

            En tiempos de la intervención norteamericana del país de 1916-24, era un activista de la Unión Nacional Dominicana que luchaba por restaurar nuestra independencia y  decía públicamente, que si no se lograba restaurarla por las buenas, había que recurrir a las armas.  

            .Ya con Trujillo en el poder, Castellanos aseguraba que la distancia de su parroquia al presidio en Nigua era corta.

            Fietta lo hizo Administrador Apostólico el 12 de octubre de 1932.

Castellanos y Trujillo, sostuvieron varios encontronazos. Dos son los mas recordados.

El primero en Santiago el día de la Altagracia, el 21 de enero de 1933.

En una misa de campaña en presencia de Fietta y Trujillo, Castellanos pronunció el sermón de la misa y no solo ignoró la presencia de Trujillo, sino que al referirse a la virgen de la  Altagracia dijo: Esa si es bienhechora, esa si es gloriosa, esa si es generosa, etc, etc.

La alusión, no podía ser mas clara. Trujillo colérico amenazó con romper relaciones con la Santa Sede, expulsar del país a Castellanos y reponer en su cago a Monseñor Nouel.. El envió correspondencia a Roma pidiendo la destitución de Castellanos, pero nada pasó.  

El segundo ocurrió un mes después, en el funeral de Francisco J Peynado en la Catedral Primada de America,.el 23 de febrero de 1933

Resulta que Trujillo se presentó al funeral a pronunciar un panegírico del destacado hombre público y al terminar uno de sus párrafos, sus acompañantes lo aplaudieron.

La voz de Castellanos estalló como un trueno:

“En la casa de Dios no se aplaude a ningún mortal”.

Se hizo un silencio sepulcral. Castellanos entonces dirigiéndose a Trujillo le ordenó, usted…. siga……. y ante el asombro de todos, Trujillo, conteniendo su visible ira, prosiguió.

Pero Castellanos, al igual que Lamarche era un hombre enfermo, en  su caso, un cardiópata, pues había padecido de fiebre reumática en su niñez y murió en enero de 1934.

Fue entonces que Fietta consideró que no había otro sacerdote dominicano que calificara  para ocupar la dirección de nuestra  iglesia y así lo comunicó a Roma.

Entonces,  Ricardo Pittini, de la orden de los salesianos, fue enviado al país y Fietta se lo presentó a Trujillo, que quedó bien impresionado con el recién llegado.

Pittini tomó posesión como Arzobispo de Santo Domingo, el 8 de diciembre de 1935,  al año siguiente Fietta  fue trasladado a la Argentina  y fue ahí cuando comenzaron los amores de la Iglesia.y Trujillo.    


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