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Duarte llega a Montecristi y sigue para Guyayubí

Julio M. Rodríguez

Julio M. Rodríguez

JUAN PABLO DUARTE. SU VIDA Y SU OBRA (LXXVII)                              

Finalmente, después de un viaje de 23 días, desde La Guaira en Venezuela, llegó Duarte a Montecristi, la mañana del 25 de marzo de 1864.

Benito Monción  lo recibe asombrado y todos se alborozan al reconocerlo y como Monción sabe que Mella está en lecho de enfermo en Guayubín, reúne ese día suficientes caballos, para que al día siguiente, el grupo de viajeros, a quienes acompañó personalmente, viajara hasta allí. Se piensa que el sitio donde pernoctaron Duarte y su grupo, esa noche del 25 de marzo de 1864, en Montecristi, era una casa ya desaparecida, donde estaba ubicada la gobernación provincial, en la actual calle Duarte, al lado de la casa que perteneció a Isabel Mayer.

Duarte llegó pues a Guayubín el 26 de marzo, donde vuelve a ver a Mella, 20 años después de los hechos en Santiago, de 1844. Lo encuentra enfermo con disentería y el mismo al día siguiente de su llegada, cae con otro de .sus ataques de fiebre. Los dos están acostados enfermos, en sendos catres, conversando sobre lo ocurrido en esos 20 años, pero el 28 de marzo, Duarte saca fuerzas suficientes para escribir una carta al gobierno de la Republica en Armas en Santiago.  Dice así:

Guayubín, 28 de marzo, 1864 y 21 de la independencia
Señores individuos del Gobierno Provisorio en Santiago.

Arrojado de mi suelo natal por ese bando parricida, que empezando por proscribir a perpetuidad a los fundadores de la República, ha concluido por vender al extranjero la Patria, cuya independencia juraron defender a todo trance, he arrastrado durante veinte años la vida nómada del proscrito, sin que la Providencia  tuviese a bien realizar la esperanza, que siempre albergó en mi alma, de volver un día al seno de mis conciudadanos y consagrar a la defensa de sus derechos políticos, cuanto aún me restase de fuerza y vida.

Pero sonó la hora de la gran traición,  en que el Iscariote creyó  consumada su obra, y sonó también para mi,  la hora de la vuelta a la patria: el Señor allanó mis caminos y a pesar de cuantas dificultades  y riesgos se presentaron en mi marcha, heme al fin , con cuatro compañeros mas, en este heroico pueblo de Guayubín, dispuesto a correr con vosotros , y del modo que lo tengáis a bien, todos los azares y vicisitudes que Dios tenga aún reservados a la grande obra de la Restauración Dominicana, que con tanto denuedo como honra y gloria,  habéis emprendido.

Creo no sin fundamento, que el gobierno Provisorio no dejará de apreciar, luego que me comunique con el personalmente, lo que he podido hacer en obsequio del triunfo de nuestra justa causa, y espero de su alta sabiduría, que sacará de  ello importantes y positivos resultados.

Dignaos aceptar los sentimientos de alta consideración y aprecio con que se pone a vuestras ordenes.    

el Gral Duarte

Esta carta es leída los 28 de marzo de cada año, como parte de su formación patriótica, a los estudiantes del Liceo Secundario de Guayubín, por el Instituto Duartiano, en colaboración con el Ministerio de Educación, exceptuando cuando la fecha cae dentro de la semana santa, por estar ellos de vacaciones.

Posteriormente al acto de la lectura de la carta, se realiza un desfile, hasta el parque de la ciudad, donde  se deposita una ofrenda floral, ante el busto del patricio.

Es un acto que se ha ido convirtiendo ya en tradición y que contribuye notablemente a promover el amor a la patria, los valores duartianos y la devoción a Duarte y Mella, en los habitantes del heroico pueblo de Guayubín, como lo llamara Duarte en su misiva. 


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