!!! Palma Sola ahogada en sangre !!!

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Escribe Federico Cabrera

El viernes 28 de diciembre de 1962, Día de los Santos Inocentes en el santoral católico, una llovizna medio helada, proveniente de la Sierra de Neyba y la Cordillera Central, humedecía la zona norte de Las Matas de Farfán, mientras una brisa fría se movía de Sur a Norte, acariciando tristemente los extensos y copiosos bayahondales de Carrera de Yeguas, Sabana Mula, Los Yareyes, Los Jobos, Potro Blanco y otras comunidades vecinas.
Con todo y llovizna, en Palma Sola, uno de los parajes de Carrera de Yeguas, cientos de feligreses liboristas, guiados por los mellizos Plinio y León Romilio Ventura, lanzaban vivas a Olivorio Mateo, recibían instrucciones políticas y religiosas, preparaban e ingerían alimentos y construían nuevas casuchas para ampliar la aldea, que se tornaba cada vez más tumultuosa.
Sucedió, sin embargo, que derepente una poderosa lluvia de balas, pólvora y gases lacrimógenos cayó sobre la multitud como una maldición celestial, generando una escena de muerte, dolor y grito que algunos no podían creer que se tratase de una realidad.
De esa manera tan brutal, despótica y desproporcionada, el gobierno de turno, instigado por organizaciones religiosas y otras instancias de poder, ahogaba en sangre un simple rebrote de la semilla que casi medio siglo antes Olivorio Mateo había sembrado en todo el extenso, hermoso y fértil valle que ahora conforman las provincias de San Juan y Elías Piña.
Se trata del violento y macabro episodio que la historiografía nacional ha bautizado como “La Masacre de Palma Sola”

ANTECEDENTES

El “dios” Olivorio Mateo Ledesma, conocido popularmente como Papá Liborio, había sido asesinado en el año 1922, en la vertiente Norte de la Cordillera Central, específicamente en el lugar conocido como “El Hoyo del Infierno”, ubicado en el extremo Norte de Pedro Santana, municipio norteño de la provincia Elías Piña.
Sin embargo, cuarenta años después de ese fatídico suceso –y una vez ajusticiado el tirano Rafael Leonidas Trujillo Molina-, el movimiento liborista “retoñó” en Palma Sola, un paraje del ahora distrito municipal de Carrera de Yeguas, adscrito al municipio de Las Matas de Farfán, en San Juan, provincia que colinda en ese lugar con la de Elías Piña.
“A poco de llegar al poder, en febrero de 1930, Rafael L. Trujillo dispuso recrudecer el hostigamiento a los partidarios de Olivorio Mateo, con lo que la creencia quedó sujeta a proscripción”, afirma el historiador Roberto Cassá.
“Empero, los fieles seguían esperando el retorno del iluminado, en concordancia con el mensaje que había dejado de que estaba comisionado por Dios para la misión de implantar su reino en la tierra” agrega el historiador Cassá.
Y es que, como dice el historiador Filiberto Cruz Sánchez, la desaparición física de “El Maestro” y de los cabecillas del movimiento político-religioso que fundó, de ninguna manera borró en los campesinos sureños su sentimiento de adhesión a Olivorio Mateo.
“Esta expectativa es la que explica que tan pronto desapareciése el régimen de Trujillo se conociese una recomposición del liborismo y que la aldea de Palma Sola se constituyera en su núcleo”, indica el historiador Roberto Cassá.
“Este legado mesiánico (de Olivorio) fue recogido en 1962 por dos hermanos mellizos de apellido Ventura Rodríguez, quienes crearon en el paraje llamado Palma Sola, un movimiento que seguía las prédicas que Olivorio Mateo había divulgado 40 años antes”, se lee en Wikipedia (La Enciclopedia Libre).

LO QUE DICEN LOS HISTORIADORES

Filiberto Cruz Sánchez: “En Palma Sola se venían congregando cientos de campesinos atraídos por el culto al “Dios Olivorio”, que los hermanos Plinio y León, llamados los “mellizos”, también habían revivido exitosamente, en una época donde el pueblo dominicano y sus organizaciones luchaban por la democracia política”.

Sobieski de León Lazala: “Es tanto el auge que toma este movimiento para mediados del año de 1962 !año electoral!, y tantas las personas que la siguen, que en un momento dado como a finales del mismo año, adquiere el carácter de un movimiento de masa… La Iglesia se oponía – y se opone- al “Olivorismo”. Ve en él una competencia en cuanto a las creencias de la gente”.

Jan Lundius: “Yo no creo que se tratara de un levantamiento sino de una señal de preocupación sociopolítica en el valle, que se convirtió en una confrontación porque no estaban debidamente desarrollados los canales de comunicación entre la gente de poder y esa expresión político-religiosa de los campesinos”.

Sobieski de León Lazala: “Lo de Palma Sola fue un movimiento que se politizó a favor de las fuerzas conservadoras y reaccionarias de la nación dominicana, y sobre todo en contra del Partido Revolucionario Dominicano, dirigido y fundado por Juan Bosch desde el exilio en Cuba… Otro dato claro del uso político que le dieron al movimiento mesiánico de Palma Sola fue el caso del General Miguel Ángel Ramírez Alcántara, sanjuanero exiliado en Guatemala y Costa Rica, enemigo del régimen trujillista… A su regreso del exilio, el general Ramírez Alcántara regresa a su pueblo natal, San Juan de la Maguana, y funda el Partido Nacionalista Revolucionario Democrático -PNRD- usando líderes naturales de la comunidad… Ramírez Alcántara tenía algo más a su favor: era miembro de la familia Ramírez, de gran influencia en toda la región suroeste desde la época de la montonera, de los caudillos que se alzaban por cualquier cosa, y varios de cuyos miembros habían sido también generales, como Wenceslao Ramírez y José del Carmen Ramírez, entre otros. En sus años mozos, Olivorio Mateo había sido un peón en una de las fincas de uno de los Ramírez. Me refiero al padre de Cristiana Ramírez… El general Ramírez Alcántara aprovecha esta coyuntura histórica, proclamándose liborista y proclamando a la familia Ramírez como tal. Félix Caamaño y su padre Plutarco Caamaño, confesos “liboristas”, son atraídos al nuevo partido del general Ramírez Alcántara… Todo el ensamblaje está dado. La combinación está hecha. Se ha creado la simbiosis: Oliborismo y familia Ramírez”.

Filiberto Cruz Sánchez: “El Consejo de Estado, presidido por Rafael F. Bonnelly, decidió enviar una comisión oficial para buscar, de manera pacífica, la forma de disolver los incidentes que ocurrían en Palma Sola. Integraron la comisión el Procurador General de la República, Eduardo Antonio García Vásquez; el Procurador de la Corte de Apelación de San Juan, Juan Tomás Susaña; el general del Ejército Miguel Rodríguez Reyes y los coroneles Manuel Valentín Despradel Brache, Joaquín Abraham Méndez Lara, Bienvenido Álvarez Guzmán, Rafael Guillermo Guzmán Acosta y Francisco Alberto Caamaño Deñó…. Los comisionados arribaron al lugar al mediodía, acompañado de cientos de soldados, y de inmediato la inquietud y el nerviosismo fueron muy notorios entre los lugareños… En un momento (el general Rodríguez Reyes) decidió acercarse a uno de los jefes “mellizos” para solicitarle su colaboración y detener los desórdenes. En medio de un ambiente de tensión y miedo, sonó un disparo”.

Juan Manuel García: “Cuando el general oyó el tiro seco de fusil salió disparado hacia afuera del rancho de tejamanil. Su sorpresa fue mayor al ver las tropas policiales que no había mandado buscar y que le enviaron sin consultarlo. Levantando los brazos, y en medio del barullo que se armó entre campesinos y el estallido de los nervios de los policías “cascos blancos”, grito: ¡Paz! ¡No disparen! ¡Paz!… En ese instante, una bomba de gases lacrimógenos cayó a sus pies y estalló llenando el ambiente de humo y hedor que hacía llorar. Alguien lo golpeó en el cuello. Después una puñalada y otros y nuevos golpes. También tiros de metralletas, dos de los cuales lo alcanzaron en el esternón. Y ya en el suelo, nuevos golpes sobre el cuerpo del General… El cuerpo del general Miguel Félix Rodríguez Reyes, inspector general de las Fuerzas Armadas, estaba allí tendido en medio de la incertidumbre y el dolor de los campesinos y el pavor de los militares y funcionarios civiles. De nuevo la orden y un segundo tiroteo alocado. Cientos de cadáveres de civiles estaban allí, en los alrededores. Y montones de heridos graves que huían o simplemente yacían sobre la tierra, en los ranchos, sin poder moverse. Y en los caminos, los cuales luego serían comidos por los perros y los cerdos. Se había consumado la masacre, con todas sus implicaciones futuras… Fue víctima de una hábil emboscada…”, diría en horas de la noche de ese viernes, 28 de diciembre de 1962, en un comunicado oficial, el Consejo de Estado y sin referirse, específicamente, al hecho de la sorpresiva muerte del General, sino a la forma en que el militar, de 32 años de ejercicios de uniforme, fue masacrado”.

Roberto Cassá: “…estoy firmemente convencido de que Chibú Deñó no fue el autor de la muerte del general Rodríguez Reyes. Militares como el entonces mayor Rafael Guillermo Guzmán Acosta, han expuesto de manera verosímil que, en el momento en que fue ultimado el general, Deñó Suero se encontraba en las filas policiales que todavía no habían penetrado a la aldea. La atribución de responsabilidad a Caamaño y a su tío se caracteriza por marcadas inconsistencias”.

Filiberto Cruz Sánchez: “Una gran consternación creó en todo el país la horrible matanza de Palma Sola, que nunca fue aclarada, ni investigada a profundidad. La agitación política y religiosa en la zona y los confusos incidentes en que perdieron la vida el general Rodríguez Reyes y cientos de campesinos fanatizados, dieron cabida a variadas conjeturas, incluyendo la de una supuesta conspiración contra el nuevo gobierno surgido de las recién celebradas elecciones”.

NOTA: Una buena proporción de los muertos, heridos y prisioneros de Palma Sola eran nativos de Elías Piña, provincia que tiene dos municipios que colindan con Las Matas de Farfán, uno de ellos cerquita del paraje Palma Sola. De hecho, a estas alturas de juego muchos campesinos de Elías Piña aún consideran a Liborio como “un dios”, siendo más viva la fe liboriana en la comunidad de Sabana Mula, jurisdicción de Bánica).

Jan Lundius: “En torno a Palma Sola hubo muchas manipulaciones. La masacre tenía sus razones políticas muy fuertes y es difícil hablar todavía de eso, pero creo que los dominicanos conocen a los verdaderos culpables de esa masacre”.

Sobieski de León Lazala: “Está más que comprobado que en Palma Sola no hubo armas en manos de los campesinos y que los únicos culpables de la matanza fueron el Ejército y la Policía, dirigidos por los remanentes trujillistas… Los Mellizos de Palma Sola y su movimiento religioso popular fueron acusados de haber matado al General Rodríguez Reyes, componenda esta de la Unión Cívica Nacional. La Matanza de Palma Sola es, pues, la conjura de la Unión Cívica Nacional, en contubernio con la Iglesia Católica, dirigidos por extranjeros imperialistas y neocolonialistas”.

Roberto Cassá: “Queda fuera de duda que una cifra oficial del Consejo de Estado, de 42 (muertos), subestima gravemente la realidad. Pero del lado de algunos de los testimoniantes palmasolistas se sobrestima el número real en una medida mucho mayor, cuando hablan de 800, 1,000 e incluso 1,300… Las entrevistas a personas que participaron en el enterramiento de las víctimas, realizadas por Aquiles Castro, en muchas de las cuales yo estuve presente, permiten llegar a la conclusión de que en ningún caso los muertos pasaron de 200. Mi punto de vista es que la cifra aceptable oscila entre 100 y 150”.

Leo Reyes: “….Pero el alma, como soplo de vida del olivorismo, germinó, sobrevivió a la muerte y prendió en la creencia popular que ronda no ya solamente el valle de San Juan, sino todo el país. Palma Sola es un trágico capítulo de la historia dominicana, un drama con muchas interrogantes todavía sin contestar, una herida abierta que el historiador sueco Jan Lundius invita a tocar y a curar. Llama a desenterrar los muertos de Palma Sola… La leyenda cuenta que el cuerpo de Olivorio Mateo fue dos veces asesinado: en el Hoyo del Infierno, masacrado por las tropas interventoras de principio del siglo pasado, y con el baño de sangre de Palma Sola, a finales de 1962, por las fuerzas de Francisco Alberto Caamaño”.

CONCLUSIÓN

Casi 6 décadas después de aquel increíble episodio, lo que fue la aldea liborista en Palma Sola es un copioso monte de espinosos bayahondales.
Sin embargo, en los diferentes “santuarios” liboristas de la región, decenas de feligreses acuden asiduamente a rendirle culto, y no abandonan el lugar sin antes cantar a coro lo que definen como la salve de Papá Liborio:
”Dicen que Liborio ha muerto;
Liborio no ha muerto ná.
A Liborio lo que le pasa
es que no come pendejá”.


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