Por los cambios que plantea Luis Abinader.

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I.- Una explicación que procede 

1.- Abracé la política desde mi  adolescencia   y la he llevado en mi cabeza guiada por mi formación familiar, personal y convicción ideológica. No he procurado nada material en las actividades relacionadas con el quehacer político y social. 

2.- Cuantas veces expongo una idea es porque creo en ella, extraída del medio donde me desempeño,  de la experiencia, o fruto del análisis de la correlación de fuerzas políticas nacionales e internacionales.

3.- No acostumbro  a decir en lo que no creo, porque la mentira no debe ser un medio para difundir la verdad en el seno del pueblo. 

4.-  En las actuaciones políticas, al igual que en todo  el obrar de mi vida, lo que digo o hago es fruto de mi conciencia y decisión voluntaria. Es mi creencia que la mentira salvadora y la demagogia son propias de sinvergüenzas y  desesperados.

5.- Porque la política la ejecuto con sentido social, no la practico dominado por sectarismo, impaciencia, resentimientos ni odio contra mis adversarios políticos e ideológicos.

II.- Ideas expuestas antes de las elecciones del 5 de julio 

6.- He iniciado este escrito  haciendo las anteriores precisiones con tintes personales, porque el día 3 de julio, antes de efectuadas las elecciones del domingo 5 de julio próximo pasado, elaboré  un artículo con el título: “El voto legislativo y el presidencial”, en el que expuse:

 “En el accionar político, el pueblo debe aprender que un candidato presidencial no es personalmente bueno ni malo,  como tampoco un santo ni un demonio. Lo que hay que tomar en cuenta son los intereses que representa y defiende,  y a los cuales se debe”.

 “En el caso concreto de la campaña electoral que llegó a su final, las masas populares no tienen nada que esperar de los candidatos tradicionales. Todo continuará igual porque no está en competencia el sistema causante de los males que afectan a la mayoría del pueblo”.

III.- Si el gobierno presidido por Luis plantea reformas, apoyarlas para que las profundice 

7.- La realidad dominicana nos dice que se necesitan cambios profundos los cuales, es mi creencia,  ningún partido del sistema está llamado a realizarlos. Aunque no confío en la materialización de transformaciones reales a llevar a cabo por el  próximo gobierno, ojalá las haga y sean lo más profundas posible.

8.-  Si un gobierno de naturaleza conservadora plantea tímidas reformas, la actitud correcta de las personas de avanzada debe ser  reclamarle que las profundice; que las lleve más allá, hasta donde sean necesarias para remozar la sociedad en nombre de la felicidad de todo el pueblo.

9.- Deben ser apoyadas por los hombres y las mujeres del país, que creen en las innovaciones sociales, cuantas medidas de contenido social y político tengan como  objetivo llevar a cabo la modificación de la base económica y la superestructura de la sociedad.

10.- Las acciones que tome el próximo gobierno encaminadas a introducir cambios de naturaleza económica, social e institucional, deben contar con el apoyo de todos los sectores democráticos del país. No se puede obstaculizar la nueva administración en lo que es de beneficio colectivo.  

11.- La práctica política  y la experiencia vivida nos dicen que las fuerzas del progreso social están comprometidas a llevar a cabo y  colaborar, sin esperar ni reclamar recompensa material alguna, con todas las tareas transformadoras, aplicando los métodos de lucha que se ajustan a la ocasión, partiendo de que cada época tiene su estilo para la renovación de la sociedad.  

12.- El ciudadano o la ciudadana que ha hecho por convicción compromiso con la brega social está en la obligación, por coherencia de pensamiento,  de estar presente allí donde se le reclame su concurso, defendiendo los derechos humanos, las libertades públicas y todas las  medidas destinadas al fortalecimiento de un Estado democrático. 

13.- Si el gobierno que ha de presidir el licenciado Luis Abinader Corona, decide relanzar el país, revitalizar  la sociedad, a su lado deben ponerse los hombres y las mujeres que con sinceridad, desprendimiento y vocación democrática  tienen la creencia de que es una necesidad regenerar la sociedad dominicana. 

14.- Los luchadores por una verdadera democracia, en todo momento deben estar prestos para accionar por los cambios democráticos, no importan las circunstancias, demostrando así que su línea política no es coyuntural, sino de principios en procura de la democratización del régimen estatal.

15.- Todas aquellas personas sensibles  que históricamente se han pronunciado y luchado, fuera de toda politiquería, para que aquí se produzcan cambios políticos y sociales verdaderos, deben decir ¡aquí estamos presentes!  si el nuevo gobierno pone en marcha planes con el fin de comenzar  a crear las bases para las transformaciones que necesitamos y merecemos.

16.- Para darle inicio a la eliminación de  los males sociales existentes  en la sociedad dominicana, y con el fin de alcanzar el progreso social, no importa quién lo ejecute, lo bueno es que se realicen para salir adelante. Es una gran aspiración oxigenar el ambiente y erradicar  las lacras que nos dañan  como sociedad civilizada.  

IV.- No regatear el apoyo a cambios verdaderos

17.- No es una posición política correcta rehuir  la colaboración desinteresada en cualquier proyecto que el nuevo gobierno ejecute en interés de la sociedad. Aportar es un deber de ciudadanas y ciudadanos  apegados a convicciones  democráticas.

18.- Sería una inconsecuencia política hacerle al nuevo gobierno una oposición  ciega, irreflexiva y rabiosa, por  cuestiones personales y de línea sectaria que en nada resulta provechosa para la lucha social.  

19.- Las mezquindades no cuadran en los seres humanos que accionan en la brega social  con el fin de crear las condiciones para que la mayoría de la población satisfaga sus necesidades más perentorias.

20.- No comparto las posiciones ideológicas maquiavélicas, de que “cuanto peor, tanto mejor”. Es un absurdo plantear que se puede instaurar la dicha a costa de la infelicidad de las masas populares. 

21-  Aquellos ciudadanos con la condición de luchadores sociales, no están en condición de regatear  auxilio al momento de plantearse la renovación de la sociedad. Nunca, jamás una persona  progresista debe negarle su apoyo a los cambios sociales, aunque sean planteados tímidamente.

22.- Sin discusión alguna hay que patrocinar; auspiciar cambios; adherirse  a las modificaciones estructurales; favorecer las medidas que vayan en favor del pueblo y sean dirigidas a hacerle la vida menos pesada.

23- Si el gobierno a inaugurarse  el 16 de agosto venidero habla de cambios, hay que tomarle la palabra y caminar junto a él hasta más allá, sin reclamarle otra cosa que la modificación so

cial sea verdadera, y no una patraña. La tacañería, estar de cicatero no cuadra cuando se habla de transformaciones sociales.

Santiago de los Caballeros,

 8 de julio de 2020.


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