Senador Jose Rafael Vargas, antes la muerte de Tinin Reynoso

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La partida de Rafael Reynoso -Tinín- y los designios de la vida.

Los enigmas de la vida suelen ser indescifrables. ¿Quién podía imaginarse que un ser humano de tanta energía, de tanta vitalidad, se nos apagaría lentamente, con el inicio de una extraña enfermedad, que poco a poco lo fue desconectando?

Lejos estaba el querido amigo Tinín de que una crisis vascular le iniciaría un proceso irreversible y degenerativo que poco a poco le fue apagando sus neuronas cerebrales.

En contraste con esta terrible enfermedad fronto-temporal, estaba su deseo de vivir, de seguir sirviendo a su comunidad. Pero los designios de Dios demarcan nuestro tiempo.

Ahora, nos encontramos frente a la amarga realidad de la despedida.

Desde muy joven, Rafael Reynoso cumplió una jornada vital en Moca y en el país, dedicando sus mejores años al servicio de causas ennoblecedoras.

Fue parte del primer equipo que se unió al padre Vicente para formar el Centro Juvenil Don Bosco.

Me remonto a los años difíciles de su formación, pues fuí parte del grupo B de dicho centro juvenil, que dirigió Tinín.

Allí estábamos los jóvenes que aspirábamos a crecer en una sociedad de sanos valores.

Más luego Rafael Reynoso se integraría a la vida política activa, convirtiéndose en dirigente nacional, al mismo tiempo que se esforzaba en forjar una familia ejemplar, acompañado siempre por la que fue su mejor aliento en todos los momentos, su amada Daría, la que vivió con él los buenos y felices tiempos, pero además, de las más difíciles pruebas que puede vivir un ser humano.

Hubo un momento en que ambos se marcharon del país buscando nuevas oportunidades, con tan buena suerte que lograron abrirle camino a sus hijos.

De retorno al país, Tinín emprendió la prueba de la comunicación en Moca, y aquí se le veía en un permanente trajinar para mantener su espacio diario, con las serias dificultades del medio local.

Fue un luchador que no se dejaba vencer. Quería establecerse en su pueblo, y veía en la televisión la vía para lograrlo. Pero estaba haciendo un sacrificio muy grande. Desafiar el sueño era una agonía peligrosa, como se lo advertí en ocasiones. Pero quería triunfar, pese a todas las adversidades.

En Rafael Reynoso los mocanos teníamos a un ser humano excepcional;  sencillo, humilde, sin ostentacion de ningun tipo, alejado de la vanidad y con una profunda vocación para el servicio.

A veces he pensado que las dificultades para establecerse le pudieron generar un vacío existencial, que poco a poco fue menguando su voluntad.

Es en ese constante trajinar que le llega el accidente cerebral que en poco tiempo cerró su vida terrenal.

Causa mucho dolor la muerte de un amigo tan querido, y mucho más cuando no lo tenemos en la perspectiva de la despedida.

He ahí la  importancia de comprender la fragilidad de los seres vivos, y entender el mensaje del Papa Benedicto XVI, cuando nos invita a entender este difícil tránsito de la muerte.

 “Morir, nos dice el Pontífice en su rezo del Angelus, en realidad forma parte del vivir. La verdadera muerte, a la que hay que temer, es la muerte del alma”.

Y justo es decirlo, que Tinín vivió sirviendo y ayudando a todo el que lo necesitaba. Disfrutaba cuando ayudaba a un vecino, a un amigo o a una comunidad, y para cumplir el mandato del prelado, Reynoso vivió toda su existencia celebrando el amor a Dios y a su Reino Celestial.

Hoy es un momento especial para recordar la elegía a la muerte de Jorge Manrique, que nos lleva a vivir los imnumerables sentimientos que cruzan por nuestra cabeza.

Nos dice el poeta:

 “Partimos cuando nacemos, andamos mientras vivimos, y llegamos al tiempo que fenecemos; así que cuando morimos, descansamos”.

Profunda reflexion para avivar en la familia la permanencia de un alma noble, que bien supo vivir  y a quien hoy entregamos a la tierra sagrada con esta gran manifestacion de cariño, de tantos amigos que hoy depositamos sus restos para el descanso eterno.

Al despedirte, te entregamos el amor permanente de tu adorada Daría, el cariño de tus hijos Juanmy, Francis, César, Jenci, Génesis; y de tus 16 nietos.

El abrazo de tus hermanos queridos: Pedro, Polonia y Ramonita; el saludo de tus amigos y el corazón de un pueblo que hoy pierde a uno de sus hijos más preciados.

Tu recuerdo quedará grabado para siempre en nuestra memoria y en los corazones mocanos que conocieron de tu alma limpia.

Amigo, hermano, ve con Dios al encuentro definitivo.

Dr. José Rafael Vargas

Senador de la República


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