Sobre Bernardo de la Cruz

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Envía Punco Diaz

SOBRE BERNARDO DE LA CRUZ.-
En 1966 apareció en Moca un personaje llamadoVíctor Bencosme. Había sido estudiante para sacerdote. Sabía mucho de teatro. Era eléctrico, super activo, hiperkinético. Magnífica persona y, en efecto, experto teatral.
Fundó un grupo de teatro en mi casa. Entre los miembros Jorge Reinoso, Bernardo de la Cruz, Bacacho, Niño Gómez y otros que no recuerdo.
Uno de sus mayores éxitos fue el montaje de El médico a palos. Pero no el de Moliére, sino una versión diferente, una comedia muy entretenida.
Pero, la representación mayor fue El Ávaro, de Moliére, del teatro clásico.
Bernardo de la Cruz hizo el importante papel de Harpegón. Espectacular. Tenía un monólogo que él hizo de modo magistral.
Estamos hablando de 1966. Yo no era ni mayor de edad. Tenía el segundo rol más importante de la obra: Cleonte.
Representamos 3 veces El Ávaro en el Teatro Don Bosco a casa llena. Fuimos a Santiago (en el auditorio del entonces Politécnico Femenino). Éxito total.
Era el gobierno de transición de García Godoy y Julio Jaime Julia diligenció traernos a la capital, a la entonces Radio Santo Domingo TV (antigua La Voz Dominicana). Fue en el programa de Babín Echavarría, muy popular entonces. Cantaba allí, en el inicio de su carrera Cecilia García. Sólo se presentó el monólogo de Harpegón, de Bernardo. La obra completa era imposible. Excelente.
Alguien dijo que fuéramos a La Vega, a un auditorio que luego desapareció. Fue una noche de copiosa lluvia y truenos. Asistieron 9 personas. Yo dije que suspendiéramos la representación y devolviéramos el dinero. Víctor Bencosme que un “profesional” no hacía eso y estábamos haciendo un trabajo “profesional”.
La obra se dividía en 5 actos. Al tercero yo dije: ya no sigo, digámosle a esos 9 mequetrefes que ya, que la obra llegaba hasta ahí. Bernardo me dijo: no, José, no se puede porque ahí hay 2 personas muy cultas y saben lo que están viendo.
Me allantó y no tuve más remedio que seguir y acabar el asunto.
Al final, las 9 personas aplaudieron a rabiar. Hurra, bravo!!!
Después, los 9 vinieron a saludarnos y a felicitarnos a todos Como si fueran de una misma cofradía, uno de ellos dijo: ninguno de nosotros sabe de teatro ni conocíamos de esa obra, pero que maravilla, que buen lo hicieron…
Yo miré a Bernardo y le pregunté de modo burlón: ¿y cuáles de estos 9 son los 2 expertos? Y él respondió: “Por lo que veo, ninguno sabe ni mierda de esto, pero si no me invento ese embuste, nadie te hubiera convencido de salir al escenario”.
Anécdota inolvidable de un gran amigo, de una época hermosa de nuestras vidas. Ese amigo que hace justo un año visité en su apartamento del Bronx, junto a mi esposa, mi hija y mi yerno, y que se nos fue bruscamente apenas pocos meses después.
Honor a su memoria, gran Harpegón…!!!


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