Testimonio de Minerva Calderón

Compartir

Soy  testigo del lento trajinar de un pueblo y de la alegría de una época. Soy fruto del amor; de poemas que todavía asoman al recuerdo; de cantos y música vernácula. Crecí bajo la magia  de  juegos infantiles con sabor a ingenuidad, creatividad y entusiasmo. Viví cientos de emociones proyectadas por las multitudes  en carnavales  vistosos y coloridos que llenaban las angostas calles de Santiago de los Caballeros.

Recuerdo el transitar de los coches; las voces cantarinas de las marchantas con sus cargas de ilusiones y productos. 

Sin saberlo, nací  en el tiempo de la opresión invencible, certera, silenciosa; mas, ignoraba su fuerza. Presencié homenajes llenos de falso patriotismo e idolatría hacia un  hombre con alma de hierro y ambición sin límites. 

Soy testigo de un  tiempo donde bajo una aparente calma, subyacían corrientes cargadas de intrigas, ambición y muerte. La libertad de expresión era un mito. El miedo a la opresión impedía a los adultos en el uso libérrimo de las palabras; ahogaba las verdades.

Los años infantiles pasaron. 

En el ordenado espacio de mi colegio, mi voz se hacía eco de los versos de algún poeta al declamar sus obras en los actos.

No preciso el tiempo cuando brotó mi pasión por la palabra, por el verso exquisito o por la historia que desnuda el alma de los pueblos; por recrear y hurgar la verdad de la vida en las sabias propuestas de los creadores.

Solo sé que en mi infancia, de manera curiosa y atrevida, quise descubrir el secreto de los libros que mantenían a mis padres en absoluto silencio y en actitud reverente ante la creación humana. Me preguntaba ¿en qué consiste la magia de las palabras?

Con el paso del tiempo, he ido descubriendo la respuesta. Quiero revivir dos grandes momentos: Cuando enseñaba en tercero de primaria en el Colegio De la Salle, prometí a mis alumnos la lectura de cuentos al final de la clase, como un premio a su aplicación y buen comportamiento. Mi emoción fue intensa al observar, en las expresiones de sus rostros, la fascinación que puede producir en los niños la lectura expresiva de textos literarios.

Un segundo momento inolvidable ocurrió hace unas décadas en Moca, en la puesta en circulación del  libro Pajaritas de papel, escrito por doña Carmen de Bosch. Al finalizar la lectura de unas páginas, sentí que el arte había estremecido mi ser. Sorprendida y llena de respeto, recibí el abrazo emotivo y las palabras estimulantes, sinceras y orientadoras del gran maestro del cuento en República Dominicana: don Juan Bosch. No olvido sus ojos llenos de lágrimas por la emoción al escuchar el fragmento de la obra. 

Bajo el influjo de las letras, he recorrido espacios increíbles. He sentido el dolor de las guerras, la destrucción y el desamparo. 

Todavía hoy me pregunto 

¿Por quiénes doblarán las campanas hoy o mañana? ¿Existen seres humanos con  el alma del Quijote? ¿Dónde se reedita la vida de Macondo?  ¿Por qué persisten las guerras fratricidas y el prejuicio de la piel por encima de la totalidad existencial? ¿Cuándo se detendrá la violencia envilecida por la ambición? ¿Por qué se tiene que clamar respeto por la Tierra  en un poema desgarrador y hermoso? ¿Dónde podremos calmar la sed de amor al influjo de  la ternura de un Poema Veinte?

Recorro el mundo de las producciones literarias de mi país, recreando historias y textos. Poso mis ojos y mi alma  sobre Enriquillo, su valentía y  arrojo. Comparo   y recuerdo la discriminación y el maltrato que persiste en otros lares. 

Deslumbrada bajo el sol incandescente de la Línea Noroeste, en un encuentro con La mujer, inmortalizada en el cuento de don Juan, reitero mi sentimiento ante la opresión, el abuso y la fuerza del sentimiento materno. 

Absorta en el silencio y el deleite estético, recuerdo un fragmento de un poema inolvidable: Hay un país en el mundo, de don Pedro Mir.


Compartir

Leer anterior

Noticias de hoy

Leer siguiente

La crispación se recrudece en EE.UU. tras el voto de “impeachment” a Trump

Leave a Reply

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.