Víctor Taveras, el músico mocano

Víctor Taveras

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Desde hace 23 años, Víctor Taveras es director de la Orquesta de la Fuerza Aérea Dominicana.

El maestro Víctor Taveras cuenta con más de cuatro décadas en la música. Su sólida formación le ha permitido desarrollar una importante carrera musical, a través de la cual ha acompañado a grandes artistas solistas, tanto nacionales como internacionales. Su inicio en la música se dio en la adolescencia, tocando guitarra, bajo, acordeón; dando serenatas por todo Santiago junto a un grupo de amigos.

El año pasado, Víctor Taveras fue reconocido como “Hijo Distinguido de Santiago”, además, su nombre fue introducido en el libro Grandes Dominicanos. Pero lo que calificó como un momento inolvidable fue cuando las Águilas Cibaeñas lo invitaron a lanzar la primera bola en un juego de béisbol en la ciudad de Santiago.

Nacimiento

Nací en Estancia Nueva, un campo de Moca, allí estudié hasta el octavo curso, asistía a la escuela en la mañana y en la tarde ayudaba en la casa, hacía los mandados en burro, porque la pulpería quedaba retirada. También ayudaba a mi papá, por ser el único varón de la casa. Mi mamá se llamaba Isabel Henríquez, mi papá David Taveras, era agricultor, era loco con la música, le fascinaba tanto que si escuchaba a alguien dar una serenata, se levantaba y llamaba a mi mamá para que les hiciera un sancocho. Mi papá nunca me vio tocar, murió cuando yo tenía 12 años.

Aunque nunca la vi, sus amigos me contaban que mamá tocaba la guitarra, ella siempre me decía que había salido artista a ella. Mamá era modista, fue una gran bordadora de tejidos, con su máquina de coser y sus agujetas crió cuatro muchachos, tres hembras y yo, que soy el tercero. Mi madre murió hace dos años, tenía 99 años. Mis hermanas se llaman Adalgisa, Altagracia y María Leddy, quien murió hace años”.

Con Freddy aprendí a trabajar, a ser responsable

Víctor Taveras

Nueva vida

Como a los seis meses de la muerte de papá, mamá vendió parte de la finca y nos mudarnos a Santiago, allí comencé una nueva vida. Estudiaba en el Liceo Ulises Francisco Espaillat, los mandados lo hacía a pie, porque las pulperías quedaban cerca.
Pensaba que iba a ser pelotero, jugaba béisbol con el equipo de las Águilas, pero un día me dieron un pelotazo en el ojo derecho, duré tres meses sin jugar, no podía ver bien. En ese tiempo, un muchacho llamado Orlando, me prestó una guitarra, me enseñó los primeros acordes. Comencé a tocar con un grupo de muchachos, entre ellos William Román y Nelson Ruiz, lo hacíamos en un restaurante de chino que se llama El Brillante, pasando las mil y una noche, porque no sabía bien. Como no bebía ni fumaba, entre set, me mudaba para el piano, el pianista me enseñaba algunas cosas. Así fui aprendiendo. En otro restaurante, Hotel Camino Real, mientras tocaba, pasamos una vergüenza, ninguno de nosotros podía leer una partitura, no sabíamos leer música, entonces un amigo músico me consiguió a una profesora de piano que se llama Eileen Pichardo, a quien adoro, ella me enseñó a leer música”.

Profesores

Eileen me dio clases de piano durante seis años. Recuerdo que cuando fui donde ella, le expliqué que tocaba un poco, pero que no sabía leer música, ella no lo aceptaba, entonces me pidió que tocara un poco. Su marido, que le gustaba cantar, cuando me escuchó, me preguntó si lo podía acompañar en un bolero, le dije que sí. Cuando terminó de cantar, me dijo que estaba becado, entonces le preguntó a Eileen que cuánto era que cobraba la escuela, ella le dijo que 40 pesos mensuales, él le dijo que no, que yo estaba becado, pero que tenía que acompañarlo a cantar, pues lo que hacía era que antes de las clases lo acompañaba en su canto. Luego, en 1978, vinieron unos profesores norteamericanos al Centro de Cultura de Santiago, los trajo el entonces presidente Antonio Guzmán, con ellos estudié flauta por tres años, pero seguía con piano también. Fui uno de los estudiantes seleccionados para una beca para terminar ese curso en la Universidad de Detroit, era la primera vez que tenía un pasaporte en la mano, que viajaba fuera del país, eso fue en 1981. Lo que inició como un hobbie serenatiando, se convirtió en una carrera profesional”.

El Gordo de la Semana

Llegué a Santo Domingo para dirigir musicalmente los programas de Freddy Veras Goico. Cuando eso, tocaba en el Hotel Camino Real, era el director del grupito, ahí lo conocí y a Jorge Taveras, que aunque éramos parientes no nos tratábamos. Freddy me saludaba con el dedo meñique, me decía que me saliera del hotel, que saliera de Santiago, le decía que para donde iba a ir, si ese era el mejor trabajo que había. Un día de los padres vine al Gordo de la Semana, en principio Freddy no quería que viniera, porque era una responsabilidad muy grande, pero luego aceptó. Vine preparado, Jorge me había enseñado el tema, todas las cosas que se hacían en el programa, además yo observaba. Recuerdo que Freddy me dijo me voy a quedar contigo, aquí hay que llegar a tiempo, aquí usted se vota solo. Como hablaba cibaeño, él disfrutaba mucho hablar conmigo, no paraba de reír, pero no sabía que era de mi acento cibaeño que se reía. Con Freddy aprendí a trabajar, a ser responsable, si se coordinaba a una hora, él estaba media hora antes. En el Gordo de la Semana duré 20 años. También estuve en Punto Final, eso era un espectáculo, tocábamos jazz, merengue, poníamos a Tavito Vásquez a tocar el saxofón, a Beltré en la trompeta, para mí es lo mejor que ha pasado en la televisión, además del grupo de comediantes que tenía en La Escuelota, que la creó Freddy. Todavía está en cartelera en el teatro, llevamos dos años, hemos hecho más de 10 funciones. Freddy para mí era el más completo artista”.

El Show del Mediodía

Fui director musical de El Show del Mediodía, su presentador era Yaqui Núñez. Ahí me relacioné con grandes humoristas, estaba el mismo Freddy, Cuquín Victoria, Felipe Polanco, entre muchos otros, todos grandes amigos. También fui director musical del programa Cuentos y Cantos, que era de la gente de Televisa, junto a Anthony Ríos, Jochy, Felipe Polanco… Teníamos una gran orquesta, todos los días alguien cantaba, conseguí muchos clientes nacionales e internacionales como Danny Rivera, La Sophi, de quienes fui su arreglista por muchos años. También fui el arreglista de Anthony hasta el día de su muerte”.

Productor y presentador

Fui productor y presentador del programa Con Música te lo Cuento junto Nany Peña en el Canal 21, que era de mi amigo Javier González, quien murió hace un tiempo, era cónsul en Miami. El primer año fue chulísimo, pero llegó un enamorado de Nany y se casaron, entonces busqué a Tati Salas. Después de un tiempo vendieron el canal, el programa desapareció, porque las condiciones que nos pusieron los nuevos dueños no nos convenían. Disfrutamos mucho, tuvimos muchos invitados. El programa duró dos años, se puede decir que todo el artista dominicano pasó por ahí”.

Producciones musicales

Tengo dos producciones que se titulan Entre Sol y Luna y Sonidos del Camino. La primera la compuse en 1995, es una producción bien bonita que antes de salir la compró el Banco Gerencial y Fiduciario, pero luego que desapareció me la dieron para que la vendiera en la calle. Hace muchos años de eso y todavía en la emisora Raíces y en el programa de Tutín en Santiago ponen esa música, pero en la única que menciona mi nombre es en Raíces. En mi segundo disco, hay una canción que la eligieron para el guión de una película de Hollywood que se llama The Intervention, eso fue en 2005. No recuerdo los miles de discos que vendimos. Ahora mismo tengo una producción que está por la mitad”.

Dificultad

Musicalmente he dirigido a muchos cantantes internacionales, pero los más tratables son los boricuas, los menos tratables son los españoles. De Puerto Rico he acompañado a Danny Rivera, Chucho Avellanet, Lucecita Benítez, Irma Bruno, Los Hispanos, La Sophy. De México a José José, Raúl Vale, Marco Antonio Muñiz; de Venezuela, no dirigiendo, sino tocando he acompañado a Ricardo Montaner, a Pecos Cambas; y de España a Rocío Jurado, Braulio y Raphael, de quienes era tecladista. Recuerdo que para una presentación de la Jurado en el Lina, teníamos que ensayar a las dos de la tarde, ella llegó cinco horas más tarde, quería que comenzáramos de nuevo, le dije que no, que ella llegó tarde, le dije que soy hombre de campo, puntual, y que los trompetistas estaban con la boca cansada de tanto tocar. Recuerdo que por más que braveó, no ensayamos. Raphael tampoco es una persona tratable, él no habla con los músicos, solo con el director, los españoles tienen otras costumbres, tienen otro manejo para los músicos muy diferente a nosotros. A los músicos de aquí nos añoñan, en otros países somos solo un número”.

Esposa e hijos

Mi esposa, Elsa Alonso es economista, pensionada del Banco de Reservas, tenemos tres hijos, David, Jorge Tomás y Vanessa, la más pequeña, todos profesionales. Los varones ya se casaron, pero la hembra vive todavía con nosotros. Conocí a mi esposa en el 78 en la Universidad Católica Madre y Maestra, yo estudiaba ingeniería civil, aunque nunca me llegué a graduar, porque me dediqué de lleno a la música. Después ella se mudó frente a mi casa, duramos año y medio de amores y luego nos casamos, cumplimos 42 años de casados”.

Director de orquesta

Soy director de la Orquesta de la Fuerza Aérea Dominicana desde hace 23 años. Llegué de la mano del trompetista Armando Beltré, pero quien le dio carácter a esa orquesta fue el general Rojas Tavar, que aparte de ser mi amigo, fue quien pensó en buscar a los mejores músicos para hacer una súper banda. La hicimos, y todos los jefes de estado mayor que le siguieron a Rojas Tavar la siguen manteniendo. Es la niña bonita. Cuando hay que representar al país en cuanto a orquesta militar, es la nuestra que lo hace, tocamos música de todos nuestros artistas. Gracias a Dios, todavía mantenemos esa gran orquesta. Es muy chula”.

Recuerdos inolvidables

Una vez, junto a la Orquesta de Papa Molina dirigí un espectáculo que hizo Ney Nilo en el Hotel Lina. Recuerdo que cuando él terminó de cantar, la gente empezó aplaudir, el locutor que era del Lina pidió más aplausos para mí, entonces cuando estaba haciendo reverencia al público, no me di cuenta que habían cerrado la cortina detrás de mí, cuando me di la vuelta, choqué y me enredé con ella, no encontraba por donde salir, entonces pasé por debajo. Eso fue una vergüenza terrible, no salí del salón hasta que no salió la última persona. Fui muy serenatero, Santiago era una ciudad bohemia, cuando dábamos serenatas, había gente que nos acompañaban sin ser músicos. En una ocasión se me acercó uno del grupo, me dijo Víctor, ahí hay unos patos, vamos a robarnos uno para hacer un sancocho, le dije que sí, entonces le boló arriba el pato, lo que no sabíamos era que el pato era de cemento. A mi amigo se le hizo un hoyo en el pecho con el pico del pato, tuvimos que salir corriendo con él para el hospital, no podía respirar, por suerte no pasó a mayores.

Siendo músico profesional, me contrataron para tocar en una boda en la Iglesia Las Mercedes, era a las seis de la tarde, llegué a las cinco para organizar todo con tiempo, siempre me gusta llegar temprano a mis compromisos. Ya instalado, veo una novia entrando a la iglesia, arranqué a tocar de una vez. Después que estoy desarmando los instrumentos llegó el muchacho que me contrató, me preguntó que qué pasaba, le dije que habíamos terminado, entonces me dijo que ahora era que su boda iba a iniciar. Quiere decir que toqué una boda gratis a una pareja”.

Recuerdos

Mamá era modista, fue una gran bordadora de tejidos, el campo entero le encargaba trabajos, incluso desde Nueva York le hacían encargos. Con su máquina de coser y sus agujetas crió cuatro hijos.

Fascinación

Mi papá era loco con la música, le fascinaba tanto, que si alguien daba una serenata, cuando eso era con un picó, se levantaba y llamaba a mi mamá para que se levantara a hacerles un sancocho a esas personas.

Cambio de vida

Mi papá nunca me vio tocar, él murió cuando yo tenía 12 años, entonces como a los seis meses de su muerte, nos mudarnos para Santiago”.

Agradecimiento

Eileen Pichardo, a quien adoro, fue mi primera profesora de piano, con ella duré seis años recibiendo clases. Ella me enseñó a leer música”.

Aprendizaje

Llegué a Santo Domingo para dirigir musicalmente los programas de Freddy Veras Goico. Con él aprendí a trabajar, a ser responsable”.

María E. Pérez


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