Las futbolistas están hartas de que un acto machista haya empañado su momento cúspide. El hecho de que España haya ganado su primer Mundial femenino frente a Inglaterra ha quedado relegado por el beso no consentido de Luis Rubiales, presidente de la Federación española de fútbol, a Jenni Hermoso. La cancha ha sido uno de los espacios en el que las jugadoras han mostrado su solidaridad hacia su colega, la 10 de España, la exgoleadora del Barcelona y estrella también en México.
El estadio Azteca, campo que sigue encantado por las glorias de Maradona y Pelé, se entregó al fútbol femenino este martes. Por primera vez, el Barcelona femenino jugó en el mítico recinto futbolero frente al América Femenil, vigentes campeonas del fútbol mexicano. De manera paralela, en el norte de México, las pentacampeonas de Tigres se enfrentaron al Real Madrid, donde milita la mexicana Kenti Robles. Fue una noche de fútbol de mujeres en un momento en el que toda la comunidad de jugadoras se ha fundido en la solidaridad con Hermoso. Antes de ambos partidos amistosos, las futbolistas posaron con un letrero: “Se acabó. ¡No estás sola!”. Desde el vestidor de las mexicanas había una camiseta que decía “Jenni, por ti y por todas”.
“¡Ahora que estamos juntas, ahora que sí nos ven, que se vayan los Rubiales, van a caer, van a caer!” y “¡fuera Rubiales, el machismo ya no cabe!”, lanzaban como cántico las aficionadas de la llamada Bar



































