escribe Quico Tabar
pecial de la Semana Santa, considero oportuno reflexionar sobre algunos conceptos referentes a las responsabilidades de los funcionarios y asesores frente a los mandatarios y, sobre todo, de su responsabilidad para que las cosas salgan de la mejor manera. Todo esto en virtud de que, dentro del pensamiento humanista cristiano, varios ideólogos han expresado que como los poderes que tienen los presidentes emanan de la voluntad soberana del pueblo, no necesariamente tienen que ser especialistas en todas las materias. Es decir, que, según ese principio, por voluntad soberana del pueblo se les otorgan a los presidentes poderes para actuar, pero éstos, valiéndose de sus prerrogativas, designan funcionarios y asesores quienes tienen el deber y obligación de actuar correctamente, así como ofrecerles las recomendaciones indicadas para cada situación.
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Por tales razones, la responsabilidad de los funcionarios y asesores es demasiado grande, ya que, aun no habiendo recibido el mandato popular, de buena fe, los mandatarios les transfieren parte de esas responsabilidades o poderes, entendiendo que conocen sobre la materia y respetarán las normas establecidas. Porque los presidentes, a quienes los pueblos eligen de entre varios candidatos, no necesariamente tienen que ser expertos en leyes, agricultura, ingeniería, salud, veterinaria, educación, seguridad pública, diplomacia ni de muchas otras cosas.
Según esos pensadores, dentro del poder que les conceden los pueblos a los presidentes, también les otorga el de la rectificación. Por eso, los pueblos son generosos y benévolos cuando los presidentes son humildes, y, comprendiendo que en ocasiones hay que adoptar medidas correctivas, realizan cambios y modificaciones necesarias y oportunas.
La clave del éxito dentro del pensamiento humanista cristiano, es la rectitud con humildad. Porque los mandatarios, como guías de las naciones, cuando conocen por diversas vías que algo que no anda bien o que debe mejorar, hacen las modificaciones y ofrecen las explicaciones pertinentes. Porque las relaciones entre el poder gubernamental frente a otros sectores y frente al pueblo mismo, no es una lucha para determinar quién impone sus criterios por encima del otro. Se trata de que todas las partes sean capaces de comprender la situación, mantener la confianza y ser generosos.
La clave del éxito dentro del pensamiento humanista cristiano, es la rectitud con humildad. Y todos los sectores deben y tienen que buscar las mejores formas de colaborar para mantener la convivencia dentro de la mayor eficiencia. Por eso, todos los sectores que influyen, tanto del gobierno como de oposición, empresarios, profesionales, religiosos, gremiales, deben mantener una actitud permanentemente abierta al diálogo y a posibles acuerdos.
Es recomendable que en esta Semana Santa, en la que recordamos la vida, pasión y muerte de Jesús, todos los sectores reflexionemos sobre la importancia de mantener nuestra nación dentro de las vías de superación y el entendimiento. Que se analicen con animosidad positiva los planteamientos del presidente con miras a aplicarlos de manera que beneficien a las mayorías y afecten lo menos posible a los sectores más vulnerables. Que los funcionarios designados tengan presente la obligación de dedicarle todo el tiempo a servir correctamente y cumplir con sus obligaciones, porque no gozan del privilegio de los mandatarios de ser elegidos por la voluntad popular. Y expresar nuestra solidaridad con todos los afectados en la tragedia del Jet Set. Que Jesús nos ilumine




































